Conseguir una hipoteca en 2023 para una casa se convierte en muchas ocasiones en una misión difícil. Los bancos piden cada vez avales más exigentes y son menos permisivos que en épocas pasadas. Por lo que, si ya hablamos de un crédito para una vivienda vacacional (las comúnmente conocidas como segundas residencias), la cosa se pone aún más complicada. Sin embargo, no es algo imposible. Las condiciones serán menos flexibles, pero se puede conseguir. Eso sí, se debe tener en cuenta varios factores.
Motivos para pedir una hipoteca para una segunda residencia
Antes de llevar a cabo la compra de otra residencia se debe tener en cuenta cuál es el motivo por el que se adquiere. Esto se refiere a si la compra se hace para tener una vivienda vacacional o si por el contrario lo que se quiere es ser propietario de una segunda propiedad, para alquilarla o simplemente por ampliar el patrimonio. Esto es importante porque, aunque en ambos casos se le puede sacar rendimientos por alquiler, en el segundo este puede ser mucho mayor. Como se verá más adelante, esto se convierte en un factor diferencial a la hora de pedir una hipoteca para este tipo de propiedades.
Condiciones para solicitar un préstamo para una segunda vivienda
A la hora de pedir una hipoteca para este tipo de propiedad se deben tener en mente las condiciones que suelen poner las entidades financieras y que pueden hacerlo algo más o menos recomendable.
Si es el primer préstamo hipotecario que se pide
Es la base de todo. Puede parecer algo muy obvio, pero se debe ser muy consciente de ello. Si no tenemos ninguna deuda con el banco, adelante. El proceso sería como el de cualquier otra. Sin embargo, si ya tenemos una, las condiciones cambiarán y se recrudecerán considerablemente. Esto se debe a varios factores, pero principalmente a que, si ya se tiene una deuda, es más probable que ante la falta de recursos económicos la persona deje de pagar la segunda. Ante esto, el ente financiero suele recurrir a medidas que hacen menos accesible dicho crédito.
Más intereses y menos plazos que en la primera
El préstamo para estas residencias supone un mayor riesgo para las entidades crediticias, si ya se tiene solicitada otra. Para cubrirse ante este peligro, estos por ejemplo piden unos intereses mayores, a cambio de las prestaciones económicas. Y al igual que puede aumentar el precio final a pagar, el tiempo en el que se deberá devolver seguramente sea menor. También hay que tener en cuenta que muchas veces las personas que solicitan estos préstamos lo hacen a una edad más avanzada que cuando se compra una primera casa. Esto la banca lo ve como otro factor de riesgo, por lo que deciden acortar el tiempo. Se puede pasar de unos 35-40 años en la primera, a los 25-30 en la segunda. Un cambio realmente significativo.
La rentabilidad es menor si es para residencia vacacional
A la hora de amortizar la propiedad en términos económicos encontramos diferencias respecto a una vivienda en la que se reside habitualmente. ¿Por qué? Porque en la mayoría de ocasiones estas casas suelen estar situadas en zonas de playa, donde la demanda de alquiler suele estar en verano. Por ello, se puede dar el caso que no sea posible arrendarla durante el resto del año, haciendo que la rentabilidad sea del 2% o incluso menor (de normal suele estar en torno al 5%).
Menor financiación respecto al primer préstamo
Todo lo visto anteriormente también afecta a la financiación por parte del banco. Por norma general, si se trata de una hipoteca para segunda vivienda el porcentaje que cubren estos es de un 60%, frente al habitual 80% en primeras. Esto hace que la entrada, y por tanto el dinero ahorrado previamente, sean mayores.
Aspectos importantes para solicitar un crédito para segunda residencia
Más allá de las condiciones que pueden poner las entidades financieras, también existen otros aspectos que se deben considerar antes de pedir este tipo de préstamo.
El historial crediticio
Se trata de algo que las entidades financieras van a mirar con lupa. Esto se trata del histórico financiero que se tiene con cualquier entidad que pueda prestar dinero, ya sean bancos, compañías de crédito o incluso gobiernos. Mediante el historial crediticio se puede dar fe de si la persona que solicita la hipoteca ha estado siempre al corriente de pago, con cualquier entidad con la que haya contraído una deuda. Dicho de una forma más coloquial, se trata de los antecedentes financieros de una persona. Si dicho informe es positivo, la banca nunca suele poner pegas a la hora de otorgar un préstamo.
El ‘equity’
Aunque es un término menos conocido, los bancos lo suelen tener muy en cuenta a la hora de pedir otra hipoteca. El equity es una palabra inglesa que en finanzas se utiliza para definir el valor real que se posee sobre una propiedad. Esto quiere decir que, si se tiene un crédito sobre una casa, la parte que se haya pagado, y que por tanto pertenece al propietario, sería el equity.
A la hora de pedir un crédito de este tipo se sabe que la banca no va a dar el visto bueno si no se tiene un mínimo de equity en la otra propiedad hipotecada. Este valor suele ser de mínimo un 20% para que se vea con buenos ojos.
¿Es recomendable pedir un préstamo para una segunda residencia?
Como se advertía al principio, dependerá siempre de la situación financiera de la persona que lo solicita. Si se encuentra en una posición cómoda, y sobre todo tiene ya pagada la vivienda habitual es muy recomendable. En este caso los bancos pondrán menos dificultades en materia de intereses y plazos, y será más cómodo de pagar en caso de no tener todo el dinero que cuesta o no querer gastarlo de golpe.
Sin embargo, si aún se está pagando otro préstamo y la situación económica es más apretada, es menos recomendable. Esto haría que los tipos de interés y plazos fueran más restrictivos. Además, viendo que es más complicado sacar rentabilidad a una vivienda vacacional, en este caso la mejor recomendación es que se tenga todo bien atado y estudiado.
Aun así, pase lo que pase, la hipoteca ha sido, es, y será una opción para poder conseguir adquirir algo que en algún momento era difícil de imaginar.