Después de ver como locales de toda España se han convertido en apartamentos, puede que al hablar de viviendas industrializadas nos venga a la cabeza casas en naves industriales o una nueva tendencia de decoración. Pero, en realidad, se trata de una de las formas de construcción más eficientes, modernas y rápidas del mercado.
La industrialización de las viviendas tiene como objetivo reducir al máximo las enormes obras, y todo lo que ello supone para el medio ambiente y las zonas de alrededor. Esta nueva fórmula de edificación se adapta a las nuevas exigencias y demandas del sector del ladrillo, tiempos y legislaciones vigentes en materia de huella ecológica.
Las viviendas industrializadas se posicionan como las casas del futuro. Personalizadas, construidas en tiempo récord y eficientes energéticamente. La combinación perfecta que clientes, promotoras e inversores buscan en las propiedades de la nueva era.
Características de las viviendas industrializadas
La construcción parcial de este tipo de propiedades en naves industrializadas, es su peculiaridad principal y la que da origen a su nombre. Los muros y forjados, generalmente, son fabricados dentro de espacios industrializados y mecanizados con capacidad para reproducir bloques de grandes dimensiones. El proceso de creación no se realiza en su totalidad en el lugar de la obra o en el terreno directamente, sino que comienza desde un proceso industrial.
Además, de estas claves, este tipo de propiedades se diferencian de las demás por:
- Obras más rápidas y a tiempo. Su fabricación en espacios especializados y cerrados facilita el cumplimiento de los plazos ya que, por ejemplo, no habrá retrasos por inclemencias del tiempo
- Innovación. Actualmente hay maquinaria puntera e innovadora que por su peso o envergadura son muy difíciles de transportar de una obra a otra, pero esta industrialización permite hacer uso de ella en un mismo lugar.
- Diseños personalizados. La capacidad de creación de estos procesos permite crear una infinidad de diseños y medidas. Techos muy altos, formas curvilíneas o con huecos. Estos inmuebles se adaptan a cualquier acabado, y no al revés.
- Sostenibilidad. El empleo de materiales de alta calidad y procesos más modernos, suponen una reducción sustancial de residuos.
- Durabilidad. Aunque el proceso sea industrial, la calidad de estas casas no es inferior a las tradicionales.
¿Viviendas industrializadas o prefabricadas?
Habitualmente ambos términos suelen confundirse o usarse para referirse a la misma forma de edificación. Pero, estas propiedades, así como las prefabricadas, no se construyen de la misma forma ni son sinónimos. Cuando las mencionamos, nos referimos a propiedades que íntegramente se realizan en una nave o fábrica. Es decir, la totalidad, por supuesto, excepto saneamientos, cimentación e instalaciones de suministros, son construidos en un mismo lugar. Cuando todo el proceso ha finalizado, todas las piezas y módulos se transportan hacía el terreno donde se ensamblarán.
Las industrializadas, por su parte, también son fabricadas industrialmente, pero sólo una parte de ellas. Se trata de una edificación híbrida entre la tradicional y la prefabricada. Esta peculiaridad permite que las promotoras o clientes puedan modificar o personalizar las estancias. Y es que, mientras que la prefabricada utiliza medidas estándar, la industrializada fabrica y diseña al milímetro los muros.
Gracias a ese poder de personalización, está introduciéndose poco a poco en las promociones de obra nueva. El uso de este tipo de construcción permite acortar los plazos de entrega, reducir costes y residuos, sin perder la calidad. Una opción sostenible y eficiente perfecta para los nuevos tipos de clientes y viviendas.
Ventajas y desventajas de las casas industriales
Apostar por nuevas formas de construcción trae consigo beneficios que no se obtienen en un inmueble tradicional, mediante sistemas ordinarios. Pues, tienen una mayor capacidad de incluir las mejoras del mercado de forma más rápida y eficaz, además de reducir los plazos de entrega. Los clientes más exigentes aprecian y ponen en valor las características en positivo de estas propiedades como:
- Control y optimización del tiempo y de los recursos. Al tratarse de procesos mecanizados los plazos y las entregas están prácticamente aseguradas. Además, de reducir el tiempo habitual de construcción de un muro o ala de una casa.
- Se calcula que se reduce en torno a un 30-40% de tiempo frente a una obra tradicional.
- Trabajo minucioso y al detalle, gracias al diseño personalizado.
- Aumento de la sostenibilidad. Al ejecutarse y crearse en un espacio cerrado, los vapores y la contaminación acústica y lumínica se ven reducidos.
- La ausencia de errores o quiebras en la industrialización supone una mayor calidad frente a las propiedades habituales.
- Eficiencia energética. Sin la necesidad de instalar dispositivos o sistemas extras, el compuesto de los paneles, rellenados con hormigón, permite aislar térmicamente el hogar.
- Con el ahorro de materiales, el descenso del tiempo de producción y la precisión de recursos, las casas industriales tienen un precio de entre un 10-15% menor que las tradicionales
A pesar de sus beneficios tan significativos, el mercado español aun no ha acabado de ponerse manos a la obra. Tan sólo el 1% de las construcciones en España son de este tipo, sin confundir con las prefabricadas. Muy lejos de el 50% de Holanda, 9% de Alemania o el 7% del Reino Unido. El camino es largo, pero las previsiones son muy halagüeñas, entre los próximos 5 a 10 años, el mercado inmobiliario prevé que estas cifras aumenten hasta el 10 o 15%.
Puede que la falta de empresas especializadas sea uno de los motivos por los que este tipo de casas avanza y crecerá tan lentamente en el mercado, la falta de demanda o por algunas de las desventajas que se encuentran en ellas como:
- Rigidez del proyecto. La mecanización tiene su lado menos favorable en la incapacidad de modificar las piezas con la rapidez y agilidad que si fuesen procesos manuales.
- La rapidez de la edificación no va ligada a la tramitación o gestión de licencias. Deberán realizar los mismos trámites pertinentes para iniciar una obra que cualquier otra casa.
- Riesgos de negocio. El encargo de los muros o cerramientos da el pistoletazo de salida a un engranaje que es costoso de detener como de terminar. En estos procesos se incurren en muchos gastos de forma inicial, si finalmente ocurre alguna paralización o retraso en los otros procesos de la obra.
- Mayor inversión en I+D.
- Aumento de los costes de transporte que las tradicionales. Llevar desde la nave, que no siempre está en la misma localidad, hasta el lugar de la edificación tiene un coste superior en las industrializadas. Pues, no se transporta materia prima en bruto como sacos de yeso o maquinaria menor, sino bloques y partes completas de un inmueble.