Las viviendas de obra nueva se han convertido en un auténtico éxito del sector inmobiliario. A lo largo y ancho del país no paran de sucederse innumerables promociones de nueva construcción con un amplio abanico de precios. Lo que se traduce en valores desde los 180 mil euros por una casa de 2 habitaciones en un complejo residencial, hasta los más de 4 millones de euros por un chalet con calidades muy superiores y privacidad absoluta.
Pero, ¿qué es una propiedad de obra nueva? La Agencia Tributaria española la define como “aquellas que se adquieren del promotor cuando la construcción o rehabilitación esté terminada”. Es decir, una vivienda de primera mano, a estrenar, donde el propietario la recibe de manos de los constructores o inmobiliaria.
Se trata de un inmueble que se inscribe por primera vez en el Registro de la Propiedad y que mediante escritura pública se manifiesta que hay una nueva casa.
La adquisición de este tipo de bienes se puede realizar:
- Sobre plano. Es la opción que más ventajas financieras ofrece, ya que permite adquirir algún descuento sobre el precio final. Además, permite un mayor margen de maniobra para hacer modificaciones en el inmueble, elegir materiales, la distribución o el tipo de suelo, entre otros.
- Finalizada la construcción. Adquirir el inmueble una vez que hayan terminado todas las fases nos da una seguridad de entrega casi del 100%. Especulaciones, retrasos o posibles problemas legales que hagan que las casas se queden sin finalizar, son algunas de las casuísticas que se han evitado.
Tipos de viviendas de obra nueva
Las propiedades de nueva construcción se categorizan como inmuebles libres, es decir, no son protegidas ni subvencionadas, ni son de segunda mano. La etiqueta de libre se traduce en una propiedad que pertenece a una empresa que no ha recibido ninguna ayuda del sector público para su edificación. Además, el precio de venta al público se rige por la oferta y la demanda.
Las casas o pisos a estrenar se caracterizan por optar por mejores materiales, diseños más modernos y eficientes y con un plus de comodidad. Están diseñados y construidos para dar respuesta a las nuevas exigencias habitacionales y a los diferentes formatos familiares del siglo XXI. Parejas con hijos, monoparentales, solteros que teletrabajan o para una segunda residencia. Cual sea la finalidad de la adquisición de una vivienda de obra nueva, hay dos categorías donde elegir:
- Unifamiliares. Se localizan en zonas más alejadas al centro de la ciudad por su extensión, ya que son terrenos donde se han construido propiedades más aisladas. La ventaja es que suelen tener una mayor extensión, también un precio más elevado, tienen jardín, hasta piscina y no están rodeados de vecinos. Son inmuebles unifamiliares:
- Chalets adosados. Se trata de un conjunto de casas construidas una al lado de la otra y que sólo comparten jardín o piscina. Combinan las virtudes de convivir en comunidad y de hacerlo de forma independiente.
- Casas independientes. La vivienda principal está rodeada de terreno por lo que, en la gran mayoría, desde fuera es imposible que se vea nada. Su mantenimiento y su construcción son de los más elevados del mercado.
- Plurifamiliares. Se trata de los residenciales donde conviven un conjunto de familias, con acceso y zonas comunes entre todos ellos. Es el formato que más prolifera en nuestro país, el más común es el bloque de pisos. Destacan las instalaciones como jardín, piscina, o pistas al aire libre. La privacidad es menor, pero, generalmente, están mejor comunicadas y con una variedad de servicios alrededor. Entre ellas destacan:
- Estudio. Es una vivienda de obra nueva que oscila entre los 40-60 metros cuadrados, y la cocina, el salón y el dormitorio se encuentran en el mismo espacio. Son inmuebles muy abiertos, pero bien organizados. En esta misma categoría se podría encuadrar a las buhardillas y a los loft.
- Apartamento. Este tipo de construcción es más común en las zonas de playa. Es un piso de una o dos habitaciones y tienen un precio más bajo que la media en la zona.
- Piso. La casa por excelencia del sector inmobiliario y más habitual para los ciudadanos españoles.
- Dúplex. Son algo más caros que los anteriores, y destacan por su distribución en dos plantas.
- Ático. Aún con un precio más elevado que el anterior. Se ubican en el último piso del edificio, por lo que cuentan con unas excelentes vistas.
Ventajas e inconvenientes de adquirir cualquier tipo de vivienda de obra nueva
Antes de decantarse por una propiedad de reciente construcción o comprar una de segunda mano, es imprescindible tener en cuenta lo que ofrece cada una de ellas. Las propiedades de segunda mano, en su gran mayoría, necesitan una reforma o cambios para entrar a vivir. En cambio, las de nueva construcción ofrecen:
- Capacidad de personalización previa a la entrega de llaves.
- Diferentes tipos de precio en función de la fase en la que se realiza la adquisición.
- Distintas opciones de pago.
- Estrenar el inmueble.
- Calidad superior de los materiales.
- Mejores ubicaciones.
- Equipamientos y extras en las zonas comunes.
A pesar de que las ventajas de comprar cualquier tipo de vivienda de obra nueva son muy distinguidas y, sobre todo, superiores frente a la de segunda mano. Cabe señalar que este tipo de inmuebles tiene dos inconvenientes a tener en cuenta.
- Posible retraso en la entrega.
- Incumplimiento de contrato.
Para evitar este tipo de problemas y, sobre todo, de procesos legales, es aconsejable antes de comprar una propiedad de este tipo confirmar la solvencia de la empresa constructora. En caso afirmativo nos corroborará que se trata de una buena inversión o, por el contrario, nos evitará posibles estafas o pagos de más.
Garantías de comprar cualquier tipo de vivienda de obra nueva
Es muy emocionante entrar a vivir en la casa soñada y, más aún, cuando se ha estado esperando durante toda la construcción. Para que todas esas ganas y esa espera obtenga sus frutos, es decir, que nada falle, las casas a estrenar están protegidas con una garantía de origen.
Esta protección está amparada bajo el paraguas de la Ley de Ordenación de la edificación (LOE). Si hay algún problema después de haberla comprado o de habitar en ella, la legislación vigente ofrece una seguridad en los siguientes plazos:
- 1 año para desperfectos en los acabados. Rejas en la terraza, pintura en la cochera o problemas con el techo de la cocina, por ejemplo.
- 3 años para defectos en las instalaciones que afecten al edificio o zona residencial. Tales como rampas de personas con discapacidad, ascensor o escaleras.
- 10 años en cuanto a los daños estructurales. Ello incluye vigas, pilares, cimientos o muros de contención, entre otros.
¿Cómo se reclaman los desperfectos de todo tipos de vivienda de obra nueva?
Para hacer uso de esa garantía amparada por la ley española, es necesario estar muy atento a los plazos y los procedimientos:
- Habrá que dejar constancia mediante un burofax o una denuncia, u otra medida que refleje la problemática ante la constructora y/o inmobiliario.
- El plazo para reclamar es de dos años desde que se percibe el inconveniente.
- Es necesario la intervención de un abogado para realizar los trámites.
- Imprescindible un informe pericial que corrobore el deterioro o el defecto de construcción
- En el caso de que las averías o daños afecten a las zonas comunes deberá de encargarse el presidente de la comunidad o el administrador de fincas.