Tanto si se va hacer una reforma como si es una vivienda de obra nueva, es importante contratar un seguro que lo cubra todo, por si surge algún imprevisto.
¿Qué es el seguro del hogar?
Es un contrato en el que se incluyen los daños que puedan afectar a la vivienda y a los bienes que haya en ella. Puede cubrir tanto deterioros por desperfectos como los que ocasionemos a un tercero. Por ejemplo, si nos dejamos un grifo abierto durante horas y provoca humedad, si le afecta al vecino, el seguro le cubre los arreglos. Podemos distinguir entre: el contenido, el continente y la responsabilidad civil.
El contenido
Es todo lo que tiene la casa: ropa, electrodomésticos, joyas, muebles… Para fijar una cifra, se aconseja hacer un cálculo de todo lo que hay y guardar todos los recibos y tickets. Este puede rondar los 20.000 - 40.000 euros.
El continente
Es la obra civil, es decir, todos los elementos del inmueble que forman parte de la estructura de la construcción; como los cimientos, suelos, muros, paredes, puertas, ventanas, persianas o las instalaciones eléctricas o de agua. Si se tiene una hipoteca, pedirán una cifra mínima.
Responsabilidad civil
Todos los daños tanto materiales como personales que se puedan ocasionar a un tercero. Éste debe estar incluido para garantizar una buena convivencia con tu vecino, y más si se vive en un edificio, ya que, de no tenerlo, habría que hacer frente a los gastos generados de los perjuicios que se causen a cualquiera de ellos.
Tipos de seguros
Aunque el de multirriesgo es el más común, encontramos otros dos más:
- Póliza multirriesgo: es la más habitual. Cubre el contenido, continente y la responsabilidad civil. Suele englobar daños como el de incendio, agua, eléctricos, cambios atmosféricos, etc.
- Póliza de daños: es la más básica. Se ha de contratar si se tiene una hipoteca y cubre la estructura en caso de incendio.
- Póliza de amortización de préstamo: se relaciona más con un seguro de vida. Aunque no es obligatorio, el banco lo recomienda para proteger a los herederos.
Antes de contratar una de estas pólizas, habrá que informarse con diferentes compañías, puesto que cada una incluye aspectos diferentes.
¿Qué precio puede tener?
El precio de un seguro del hogar no está cerrado. Todo ello dependerá de las coberturas que se incluyan, tanto internas como externas. Tampoco costará lo mismo en una obra nueva que en una de 40 años y situada en un barrio conflictivo.
El coste suele fijarse por el contenido y el continente. Es decir, lo que decidas asegurar. Hay seguros de 200 euros y también de 500 euros, pero ojo, porque que se pague más, no quiere decir que se tengan más coberturas.
Algunos de los factores que determinan este valor son:
- Tipo de residencia: piso, casa, chalet…
- Antigüedad del inmueble.
- Materiales usados en la construcción.
- Tamaño y localización.
- Elementos de seguridad que tienen: alarmas, caja fuerte…
Muchos propietarios aseguran joyas de valor, obras de arte o enseres hechos a mano en el seguro, lo que lo encarece.
En una vivienda de obra nueva, ¿tengo que contratar el seguro de construcción?
El seguro de construcción es obligatorio para las empresas, y cubre los percances que se produzcan en la obra durante su desarrollo, como incendios, robos, explosión, o incluidos los fenómenos atmosféricos. Asimismo, protege la obra, maquinaria y a los propios trabajadores. Es por ello que, lo contratan en caso de accidentes o imprevistos. También se le conoce como seguro decenal.
Este ha de ser contratado por la promotora, constructora o trabajadores autónomos que lleven la construcción de una nueva propiedad o rehabilitación de edificio. Tiene una protección que puede durar hasta 10 años desde el momento en el que se construye.
Aunque no es obligatorio en una autopromoción inmobiliaria, sí es recomendable porque facilita la aceptación de la hipoteca o su futura venta.
¿Es obligatorio tener algún seguro del hogar?
No se tiene la obligación de contratarlo si se tiene una casa en propiedad. En cambio, si está hipotecada, la entidad bancaria exigirá contar con uno ante graves incidentes, tal y como lo recoge el artículo 10 del Real Decreto 716/2009. En cuanto al alquiler, el propietario puede pedirnos asumir uno y especificarlo en el contrato, aunque lo más habitual es que ya disponga de una póliza. En todas las viviendas, ya sean de segunda mano o nuevas, se producen averías, por lo que sí se debería tener para solucionar estos inconvenientes, y más si se trata de un bloque de edificios. Una de sus grandes ventajas, es que, aunque se tenga que desembolsar una cantidad de dinero, durante todo el año nos ahorramos mucho en reparaciones. Además, estaremos más tranquilos al saber que el mantenimiento del hogar está al día, y que tendremos apoyo, en caso de accidentes.
¿Qué pasa con la póliza si me mudo o vendo la casa?
Si se da una de las dos situaciones, lo que ocurrirá dependerá de si está ligado a la deuda bancaria. Para darle de baja, hay que ponerse en contacto con quién se contrató.
Si lo que se quiere hacer es un traspaso al nuevo propietario, igualmente habrá que notificarlo para que se acepte el cambio. Si no se acepta, deben devolver la prima de la parte que no se haya consumido.
Por último, si está unido al préstamo bancario:
- Si el futuro dueño lo subroga, se le traspasaría tanto el seguro como la hipoteca.
- Si no se solicita, la hipoteca se cancela y también todo lo que esté asociado a ella.
Consejos para elegir un buen seguro
Hoy en día hay muchísimas opciones y formas de tener uno. Estos son algunos aspectos en los que hay que fijarse antes de escogerlo:
- Identificar el tipo de residencia que se va a asegurar; no es lo mismo una póliza para una primera residencia que para una vacacional. También si cuenta con medidas de seguridad, como alarmas, rejas, etc.
- Coberturas. El básico cubre la responsabilidad civil y poco más. En el caso de que sea alquilada, debe incluir un extra como protección frente a impagos o daños que cause el inquilino.
- Fijarse en las indemnizaciones. Algunas compañías reemplazan en lugar de indemnizar económicamente.
- Buscar reseñas y opinión de otros usuarios. Lo ideal es valorar antes de decidirse y hacer comparaciones.
- Contenido y continente. Es decir, el capital total de los bienes inmuebles que se encuentren en el interior de la vivienda, incluyendo electrodomésticos, ropa, objetos personales, y, aquellos elementos que constituyen la estructura: cimientos, muros, paredes… Un aspecto clave es no valorarla ni por encima ni por debajo de su valor real.