Las viviendas industrializadas son uno de los grandes avances para el sector de la construcción. Reducen tiempos de producción, accidentes laborales y aumentan la calidad y fiabilidad de los inmuebles frente a la edificación tradicional.
Las obras, en general, generan demasiados residuos, grúas, excavadoras, obreros de un lado para otro y contaminación acústica. En cambio, este tipo de propiedades están confeccionadas de principio a fin dentro de una nave o espacio industrial. Más del 80% se crea en un recinto cerrado o semi abierto, fuera de la parcelación o ubicación de la obra. Tan sólo entre el 10-20% de las tareas se realizan sobre el terreno, tales como limpieza, alisado de la tierra o cimentación.
Las viviendas industrializadas se posicionan como una opción más para mejorar la sostenibilidad en el sector de obra nueva. Son ideales para construir villas, chalets adosados o bungalós aunando tecnología, precisión y diseño.
¿Cuánto cuesta una vivienda industrializada?
La variabilidad de costes es lo único que este tipo de edificaciones tienen con las demás. El precio final depende de todas las características del inmueble, variaciones, materiales, tipo de transporte, etc. Es cierto que, tienen un coste inferior a las de segunda mano o algunas de obra nueva, pero esto no siempre se cumple y viceversa. Es posible construir una propiedad de forma industrial de lujo, con grandes calidades y un precio superior a los 2.000.000 de euros.
Los principales factores que intervienen en el precio final de una casa de este tipo son:
- Compra del terreno o puesta a punto del mismo. Si es necesario adquirir una parcela esto hará aumentar el presupuesto en torno a un 20% o 30%. Se tenga o no, será imprescindible realizar un estudio geotécnico y topográfico para conocer las características del suelo. El precio de ambos estudios oscila en torno a los 2.000 euros.
- Estructura. Según las dimensiones, el material de las vigas, tipo de suelo o peso a soportar, así como los materiales y acabados.
- Transporte. A mayor magnitud, más costoso será el traslado de la factoría hasta el punto donde debe ser instalada. Además, la complejidad del transporte hace que se realice en rutas especiales y con una gran seguridad.
- Honorarios de todos los agentes implicados en la construcción del inmueble, desde el arquitecto, obreros, fontaneros…
- Ejecución. Entre los 6 y 8 meses que, de media, se tardan en edificar una vivienda industrializada, hay que asumir otro tipo de gastos como hipotecarios, retrasos, si los hubiese, materiales, adelantos, etc.
- Impuestos. Todos los costes públicos y privados a abonar para construir la propiedad y habitarla, tales como IVA, gravamen sobre construcciones, instalaciones y obras, de actos jurídicos documentados, licencia urbanística, de primera ocupación o habitabilidad.
Con todos estos costes, una casa modular con salón-cocina, un baño y un dormitorio confeccionada en acero y con paneles de hormigón o madera, tiene un coste aproximado en el mercado de 50.000 euros, sin IVA, transporte y sin contar el terreno.
Para una casa de este tipo de unos 90 metros cuadrados, con una habitación y baño adicional, así como una terraza y espacio de almacenamiento extra, el coste se elevaría hasta los 80.000 euros.
El precio aumenta conforme lo hacen las prestaciones, al añadir una habitación extra, paneles solares, garaje y similares, la combinación de materiales y estancias es infinita, tal y como ocurre con las obras tradicionales.
¿Qué diferencia hay entre una vivienda industrializada y una prefabricada?
Comúnmente a las viviendas industriales se les suele denominar pre fabricados, y a las casas prefabricadas se les conoce como industrializadas, por construirse, también, en una fábrica. Pero, a pesar de tener ciertas similitudes, ninguna de las dos son sinónimos, sino distintas o, incluso, complementarias.
Las viviendas industrializadas se hacen completamente dentro de una nave, excepto el porcentaje que se trabaja sobre el terreno (limpieza, alisado, cimentación…), para posteriormente ser colocada como una única pieza. Se transporta en bloque, como un conjunto.
En cambio, las propiedades pre fabricadas se construyen por módulos que son ensamblados in situ. Es decir, en una empresa se crean cada una de las partes o bloques, se transportan hacía el terreno y, allí, se unen para formar el hogar. Incluso, hay algunos como la fontanería o vigas, que deben ser construidas como una obra tradicional. Se trata, en definitiva, de un híbrido entre la construcción habitual y la industrial.
Lo que ambas tienen en común, es la exactitud que existe en su creación, al realizarse con procesos mecánicos y de precisión. Y que, aunque las viviendas industrializadas tienen un período de entrega mas corto, suelen ser inmuebles que, desde que se adquieren hasta que se instalan, transcurren menos de 12 meses.
En términos generales, se diferencian en: el proceso de fabricación y montaje, y en la capacidad de personalización. Mientras que, las viviendas industrializadas permiten un diseño a medida, en las pre fabricadas es necesario elegir entre los módulos ya existentes.
Ventajas de una vivienda industrializada
En España este tipo de construcción tan sólo representa el 1% en todo el mercado inmobiliario. Es un diseño y proceso que viene de Europa del este, de países como Holanda, donde la mitad de las casas del país están construidas de esta forma. Alemania o Reino Unido.
A pesar de ello, se prevé que, para el próximo siglo, en nuestro país 4 de cada 10 casas sean de este tipo. ¿El motivo? Esta corriente ofrece muchos beneficios, tanto para el propietario como el constructor, reduce costes, maximiza la calidad y acorta los tiempos.
Su diseño, al igual que el de una tradicional, puede ser totalmente personalizado. Al realizarse en una fábrica, la flexibilidad es aun mayor, ya que es posible cambiar de materiales en cualquier momento o modificarlos de inmediato. Evitando, así, los sobrecostes
Que se realice en un recinto cerrado es una de las principales ventajas de estas propiedades, siendo etiquetadas como sostenibles. Que todo el proceso se haga bajo el mismo techo reduce al máximo los transportes, el gasto en combustible, la cantidad de residuos generados y la contaminación lumínica y acústica. Y, a la par, con la máxima calidad que supone industrializar un proceso. Mecanizarlo hasta reducir el margen de error.
Además, esta cadena de producción permite crear varias piezas y partes del inmueble de forma simultánea. Lo que reduce los tiempos de entrega, frente a una habitual, hasta el 70%.
La mayor seguridad que ofrece para los obreros frente a caídas y golpes, la eficacia energética de la maquinaria, la facilidad del montaje y la durabilidad del resultado final, son otros de los puntos a tener en cuenta para elegir una vivienda industrializada.