Smarthouse o, su traducción al español, casa inteligente. Aunque la RAE aún no ha aceptado este anglicismo, lo define a través de domótica “el conjunto de sistemas que automatizan las diferentes instalaciones de una vivienda”.
A pesar de ello, entre ambos términos hay un matiz, una pequeña diferencia. Mientras que, la domótica engloba los dispositivos y sistemas electrónicos integrados en la vivienda, la casa inteligente hace referencia al conjunto de ellos, vía internet o aplicación móvil. Las dos definiciones tienen en consideración las mejoras para la eficacia y eficiencia de un inmueble. Pero, al igual que la domótica se refiere a los dispositivos aislados, tales como un temporizador, la smarthouse describe la totalidad ubicados en el inmueble. Un sistema que domine desde la puerta, el garaje, la cocina, los baños o las persianas.
Actualmente, cualquier hogar tiene algún elemento que hace el día a día más fácil. Además, es más barato adquirir productos tecnológicos e instalarlos, sin tener que hacer grandes modificaciones y obras en la propiedad. Todo depende, por supuesto, de las necesidades. Por ello, hay que diferenciar entre tres usos e instalaciones:
- Espontáneo. Unidades familiares que no necesitan una gran inversión, debido a sus hábitos en la vivienda. Normalmente, optan por bombillas inteligentes, conectores con temporizador o vía remoto, así como asistentes por voz.
- Instalación inalámbrica. En este caso integran un sistema instalado por toda la casa, para controlar cada uno de los elementos electrónicos. No tiene cables, pero si una pantalla donde se pueden controlar los aparatos o desde una app móvil. Desde bajar las persianas, bajar la tonalidad de la luz o encender el horno.
- Mediante cables. Al igual que el anterior, para un alto consumo, pero a través de cables. Bien porque sean sistemas antiguos o porque ya venían previamente instalados en la propiedad, de obra nueva, por ejemplo.
¿Qué características tiene una casa inteligente?
Consciente con el medio ambiente, eficaz electrónicamente y, sobre todo, facilidad de uso. Las smarthouse han venido para quedarse, y han supuesto un avance en cuanto a tecnología y construcción. De hecho, las promotoras y profesionales del sector inmobiliario, ya cuentan con estos elementos en las infraestructuras de las nuevas edificaciones y residenciales. Lo mejor, es que, además, aumentan su valor, tanto a corto como a largo plazo.
Se trata de viviendas fuera de lo común, y muy alejadas de los convencionalismos de las de segunda mano. Todas ellas ya cuentan con certificaciones energéticas y, en algunos casos, sostenibles, desde su construcción. Un sello de garantía para ahorrar recursos.
El inmueble inteligente se caracteriza por su conexión entre la vivienda y los inquilinos de la misma. Conectada con cada dispositivo, desde un interruptor o termostato, y que puede controlarse a distancia. Ya sea una pantalla táctil instalada en el propio hogar, una tablet o un smartphone, todo se une mediante una conexión Wifi o Bluetooth.
De esta forma, cada uno de los miembros de la propiedad podrá regular la temperatura, por ejemplo, o a programar el encendido del aire acondicionado. Los sensores y detectores serán los encargados de recoger toda la información de la vivienda y que esté disponible en cualquier momento.
¿Qué dispositivos puede tener una smarthouse?
Aunque a día de hoy todo puede automatizarse, lo cierto es que hay ciertos aspectos o funciones que, a priori, no pueden conectarse a los dispositivos inteligentes. Uno de los espacios más limitados es el baño, aunque ya hay algunas duchas que pueden controlarse de forma remota, los otros elementos son más difíciles de monitorear en una smarthouse.
La conexión a internet o vía bluetooth brinda una amplia gama de posibilidades de conexión. Además de, hacer descender las tareas de la casa y aumentando, de este modo, el tiempo libre de los propietarios. Algunas de ellas, se reflejan en aspectos tan importantes como:
- La seguridad. Imprescindible cuando se está fuera del inmueble, ya sea de vacaciones o durante la jornada laboral, las smarthouse permiten conocer el estado de la vivienda en tiempo real. A través de las cámaras, sensores de movimiento o de la temperatura. De hecho, durante las vacaciones, se pueden encender y apagar las luces o bajar y subir las persianas para simular que se está en el inmueble.
- Ahorro de energía.
- La accesibilidad en todos los aspectos. Desde las puertas del garaje, el acceso principal o del jardín.
- La comunicación entre la propiedad y los habitantes de la misma.
Los electrodomésticos o aparatos que pueden conectarse y convertirla en una smarthouse son:
- Electrodomésticos, como la lavadora, microondas, horno y congelador.
- Aire acondicionado centralizado o unitario, así como las calderas o calefacción ubicadas en la pared.
- Dispositivos de iluminación, como lámparas de noche, de los pasillos o del salón, así como la intensidad o colores de las mismas.
- Televisores, cámaras de videovigilancia, hilo musical, cerraduras, sistemas de agua para el jardín (aspersores) o asistentes de voz.
Ventajas de una Smarthouse
En este tipo de viviendas, sin lugar a dudas, los beneficios superan los inconvenientes. Es verdad que, puede tenerse cierto miedo o escepticismo a un posible hackeo o problemas de funcionamiento. Pero, las smarthouse suponen una mejora indudable de la calidad de vida de los dueños y un ahorro considerable año tras año. Entre sus virtudes destacan:
- Aumento de la seguridad, gracias a la vigilancia de todos los elementos y las cámaras de viodevigilancia.
- Ahorro electrónico por la automatización de los electrodomésticos.
- Simplificación, rapidez y eficacia de las tareas, gracias a los dispositivos inteligentes.
- Comodidad en las tareas rutinarias, fuera de casa, desde el sofá o la habitación. Ya sean persianas que se bajan, bombillas que se apagan o lavavajillas que funcionan a través de un simple clic.
Más allá de tener el control (casi) absoluto del inmueble, la eficiencia energética es el gran beneficio de las smarthouse. Uno de los pros que amortiza la inversión en un corto periodo de tiempo, además de ayudar al medio ambiente. Aunque, la mayor parte de los nuevos electrodomésticos instalados en este tipo de viviendas son de bajo consumo (A+++), lo cierto es que, la automatización de ellos les hace gastar todavía menos. Sobre todo, cuando se hace un buen uso como:
- Encender la calefacción o el aire acondicionado antes de llegar a casa para evitar subidas de consumo. Tales como conectarlos a lo menos o mas grados posibles con la potencia más alta. Así como, controlar la temperatura y mantenerla en unos 25º en verano y 30º en invierno.
- Temporizador para la iluminación y los enchufes. Que se apaguen cuando el móvil esté al 100% o que se apaguen las luces cuando no se detecten personas o movimientos en la habitación.
- Apagar el famoso stand by de todos los dispositivos. La televisión, los ordenadores o cualquier terminal que este enchufado a la corriente, pero no se encuentre en uso.