Que 8 de cada 10 jóvenes en España sigan teniendo la esperanza de adquirir su propia vivienda, lo convierte en un dato muy significativo para el sector inmobiliario. De esto se traduce que, los menores de 35 años ven el alquiler como una medida provisional y no de futuro, siendo su deseo el de invertir ese dinero en una vivienda en propiedad.
Actualmente, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), 7.732.054 millones de ciudadanos tienen entre 20 y 34 años, de los más de 47 millones de españoles. De ellos, el 55% vive de alquiler y el 30% lo considera una opción de futuro. ¿El resto? Considera que la cuota de arrendamiento es malgastar el dinero, ya que es una inversión sin retorno.
Motivos por los que los jóvenes alquilan una vivienda
Más de la mitad de los menores de 35 años en España está en situación de arrendamiento, la gran mayoría, por necesidades y dificultades para comprar. De hecho, su situación económica es el principal motivo que los lleva a alquilar una casa. La imposibilidad de adquirir una en propiedad es el hándicap con el que se encuentran los jóvenes de todo el país, debido al aumento de los intereses bancarios, los requisitos, la precariedad laboral y la baja capacidad de hacer frente a los gastos que acarrea la compra.
A esto hay que sumarle:
- La movilidad laboral y académica que desencadena en un aumento del flujo migratorio entre comunidades autónomas, siendo Madrid, la principal región de destino.
- Capacidad de decisión y flexibilidad. Alquilar les permite cambiar habitualmente de vivienda, sobre todo, si hay cambios laborales.
- No les han concedido una hipoteca. Algunos de ellos ya han intentado, sin éxito, adquirir un inmueble propio.
- La situación de incertidumbre del mercado les hace aplazar la decisión por el aumento de precios o la inflación. 6 de cada 10 de ellos, no han encontrado la propiedad que encaje con su situación personal ni con su presupuesto o, aun, no han encontrado el hogar que se adapte a sus necesidades y ritmo de vida.
- La creencia de que alquilar reduce los gastos mensuales, tales como comunidad, mantenimiento de la vivienda, derramas o seguros.
Tan solo el 16% de los jóvenes no considera que alquilar una vivienda sea un derroche económico. Sino que, lo ven una ventaja y un modo de vida, tal y como ya ocurre en los países nórdicos y del este de Europa.
Variables que favorecen el alquiler
Alquilar una vivienda va mucho más allá de preferencias o gustos. En esta situación entran en valor las premisas demográficas, económicas y financieras de cada individuo. El arrendamiento de una casa depende de los siguientes factores:
Estadístico o poblacional. La ciudad, pueblo o región de origen determina o aumenta en gran medida el alquiler. La situación económica o laboral de las zonas del interior de las provincias o los municipios de la España Vaciada favorece que sus ciudadanos empadronados emigren a otras zonas. Y, a priori, la primera opción para la gran mayoria es arrendar una habitación o un piso.
Las estadísticas oficiales indican que de los 8.131 municipios que hay en España, la mayor parte de la población menor de 35 años se localiza en 8. Por orden de preferencia son: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Palma de Mallorca y Murcia.
Todos ello, excepto Murcia, tienen algo en común: el elevado precio de compra y alquiler de viviendas. En Madrid, actualmente, el precio medio del metro cuadrado para adquirir es de 3.700 euros y del alquiler 15,65 €/m². Lo que se traduce en que los jóvenes deberan pagar por un piso de 60 metros cuadrados en la capital 900 euros al mes. En Valencia, por ejemplo, los precios descienden un poco hasta los 10,79€/m² para alquilar y 1.930€/m² para comprar.
En el sur del país, en Málaga, el precio medio del metro cuadrado para una casa en propiedad es de 2.700 euros y, arrendamiento, 10,43€/m².
Factores demográficos. Las necesidades de la población, las nuevas unidades familiares, la edad de las mismas, así como su formación, varían tanto a lo largo de los años, que alquilar un inmueble es lo más flexible y eficaz para afrontarlos.
Económico. El PIB, Euribor, tipos de interés, tasa de empleo o desempleo, ingresos brutos o reales, subida de precios… cualquier indicador de mercado afecta de forma directa e indirecta a la capacidad de los jóvenes para adquirir su propia casa. La estabilidad y seguridad financiera son claves para la toma de decisiones.
La situación actual de los jóvenes en España
Las sucesivas crisis económicas, el aumento del precio de las viviendas y del coste de vida les ha convertido en la generación más preparada, pero menos valorada y remunerada de la historia. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la renta per cápita nacional de menores de 30 años en la última década es de:
- 9.727€ en 2012.
- 9.438€ en 2013.
- 9.004€ en 2014.
- 8.935€ en 2015.
- 9.373€ en 2016.
- 9.815€ en 2017.
- Sobrepasó la barrera de los 10.000 en 2018, con una media de 10.156€.
- 10.315€ en 2019.
- Contra todo pronóstico, en 2020, se produjo la mayor subida y la media más alta de los últimos años, con 11.031€.
- 10.903 euros el pasado año.
Con estos datos, es muy complicado que los jóvenes en España puedan acceder a una vivienda en propiedad. Y, a veces, tengan también dificultades para alquilar, por lo que es habitual que aun vivan con sus progenitores. Y que, cuando se decidan a independizarse, prefieran adquirir a alquilar. Esto alargaría su precaria situación y desperdiciaría un porcentaje muy elevado de sus ingresos mensuales y anuales.
Aunque, tal y como muestran los datos, a partir de 2017 los ingresos comenzaron a subir, pero siguen siendo insuficientes para que hombres y mujeres menores de 30 años puedan vivir en una casa propia y ser absolutamente independientes.
Cambiar estos datos o aumentar las cifras es a corto o medio plazo una ardua tarea. Con una inflación mundial inminente y una de las tasas de paro más altas de la zona euro, se hace muy difícil pensar que las cifras a final de año serán más positivas. 3 de cada 10 españoles en esta franja de edad están en situación de desempleo, y parece que las previsiones no son halagüeñas.
Los menores de 35 años viven actualmente peor que sus padres y, en ocasiones, casi que sus abuelos. Según datos del departamento económico de la Consejería de Catalunya, en 2020, los jubilados tenían una renta media de 17.196 euros en esta comunidad autónoma. Y, los jóvenes, tan sólo 13.371 euros. Una diferencia de más del 15%. De hecho, la renta de los menores de 30 años supone el 75% de la de los mayores de 65 años. Otorgándoles más de un 15% menos de recursos y oportunidades.