Hace un par de décadas el mercado de obra nueva experimentó uno de los momentos más complicados de su historia, coincidiendo con el boom inmobiliario y la posterior crisis del ladrillo. Viviendas de baja calidad, vicios ocultos, promociones sin terminar… a lo largo y ancho del país hubo complejos y edificios que, sin previo aviso, dejaron a clientes y propietarios sin casa. Y lo peor, con la hipoteca concedida y la inversión realizada.
Todo ello, generó una gran desconfianza en las viviendas de obra nueva para el público en general. Además, los periódicos y los telediarios se hicieron eco lo que provocó que, durante varios años, las ventas cayesen en picado. Los siguientes casos forman parte de ese pasado, relacionado estrechamente con la estafa y la malversación.
Las promociones de lujo que jamás se construyeron en Mallorca
32 promociones. 235 afectados y más de 3.3 millones de euros gastados en fiestas. Un grupo de 9 personas creó un proyecto ficticio de viviendas de lujo en Palma de Mallorca que jamás llegó a construirse. Se trataba de un conjunto de promociones fantasma que tenía planeada su construcción entre 2015 y 2018. El dinero de la reserva y los sucesivos pagos que hicieron los propietarios se destinó a gastos personales de los promotores o dueños de la obra.
Su ‘modus operandi’ consistía en recopilar fotografías e información de otros complejos a estrenar a través de internet, para crear su propio dossier, cartelería y publicidad.
El Cañaveral, Madrid.
Más de 15.000 familias esperan desde hace 20 años a que sus casas sean entregadas, debido a la quiebra de la cooperativa responsable de la construcción que afecta, no solo al Cañaveral, sino los terrenos situados en Los Ahijones y Los Berrocales.
Familias que, desde 1999, adquirieron unos inmuebles que, a día de hoy, siguen sin estar terminados. De media, cada propietario entregó como señal en torno a 30.000 y 40.000 euros. Por lo que, la estafa asciende a más de 50 millones de euros.
Seseña, el pueblo fantasma
Puede que, sin lugar a dudas, este sea el caso más sonado de malversación de propiedades de reciente construcción de todo el país. El Pocero creó en este municipio de Toledo el que hubiera sido uno de los mayores pueblos dormitorio y residenciales cercanos a la capital.
Situado a 42 kilómetros de Madrid, se trataba de un enclave perfecto para elevar este macroproyecto que a día de hoy no se ha terminado de construir. Actualmente, la mayor parte del stock ha sido vendido por entidades bancarias que lo absorbieron, debido a los impagos, teniendo un precio de mercado de entre 70.000 a 300.000 euros.
Buniel, Burgos
Soto del Real y Villas del Arlanzón, estas son las dos urbanizaciones que siguen sin ser construidas desde 2008. Se trata de varios complejos de obra nueva en los que, además de particulares, el propio ayuntamiento de la localidad salió afectado a causa de un crédito otorgado a la constructora de casi 800.000 euros. Así como, el pago no realizado de licencias de obra y otro tipo de gravámenes municipales.
Empresas pantalla, subcontratas o entidades en quiebra… para devolver el dinero invertido a estas familias, la justicia española se enfrenta a centenares de entramados que hacen, realmente complicado, llegar al origen de la estafa. Por desgracia, hay actualmente un gran número de familias que siguen abonando una hipoteca de una casa en la que no vive, un crédito que solicitó para la reserva o está asumiendo costas del contrato de compraventa.
¿Por qué ahora sí es seguro adquirir una vivienda de obra nueva?
Por suerte, tanto el mercado como la legislación vigente han dado un gran salto cualitativo en pro de los clientes. Los futuros propietarios de una casa de este tipo están amparados por diferentes leyes, que les otorga un respaldo judicial frente a diferentes incidencias. Durante el largo proceso de compra de un inmueble a estrenar, sobre todo si se adquiere sobre plano, son tres los niveles de protección y garantías que ofrece la Ley del Ordenamiento del Territorio:
- Pre adquisición. La publicidad y cualquier tipo de comunicación emitida por la constructora, gestora o inmobiliaria serán de obligado cumplimiento. Es decir, cualquier folleto, mail, anuncio u otro tipo de información emitida por los responsables se considera contractual. Por lo que, sí o sí deberá de ser veraz.
- Compraventa. En el pago de la reserva o en la realización del contrato, el cliente tiene el derecho de solicitar cuanta información sobre la promoción crea oportuna. Desde los planos del edificio, licencia de obra o habitabilidad, eficiencia energética o memoria de calidades. Todo cuanto sea necesario para conocer más de cerca su vivienda o verificar que todos los datos son reales y correctos.
- Asimismo, el contrato deberá de recoger la información más detallada posible sobre el acuerdo entre ambas partes. Más allá de los datos personales, deberá de reflejar: la cuantía en concepto de reserva entregado por el dueño, el pago de impuestos, precio total y descuentos, si los hubiese, fecha de la entrega de llaves, si se han hecho cambios o algún tipo de personalización en el inmueble…
- Habitabilidad. Una vez que el propietario ya se encuentra residiendo en su nueva casa, durante los 10 primeros años la ley se encarga de cubrir los desperfectos o deficiencias. Los primeros seis meses la cobertura abarca los vicios ocultos. El primer año los defectos de acabado, hasta el tercero los elementos que afecten de forma directa a la habitabilidad y, por último, los que estén relacionados con la cimentación durante la primera década.