Si alguien dijera que la solución a todos nuestros males, o al menos a los de una parte de la economía familiar, puede estar en las ventanas de PVC, seguramente se tomaría por loca a esa persona. Sin embargo, hay una parte muy grande en la que tiene razón. Y es que, con la situación que se vive en la actualidad, con la incipiente subida de la inflación y con una economía que ahoga cada vez más a las familias, pensar en opciones que ayuden a ahorrar y a mejorar la salud de los bolsillos es algo muy a tener en cuenta.
Es por ello que, la idea de instalar este tipo de elementos en una casa puede ayudar a tener un mejor rendimiento económico. ¿Por qué? Por muchos motivos, pero principalmente por algunas de las cualidades de sus materiales, que lo convierten en el mejor aliado de cualquiera que cuente en qué gasta cada céntimo.
¿Qué es el PVC?
Antes de ver cómo actúan estas, es necesario comprender qué es el material del que están compuestas. El Policloruro de vinilo, que es el nombre científico que recibe este material, pertenece a la familia de los polímeros. Estos componentes se caracterizan por estar conformados por largas cadenas de monómeros, unas macromoléculas que dada su composición gozan de una serie de características únicas.
Pero simple y llanamente, el PVC es un plástico. Uno de los más utilizados en todo el mundo, tan solo superado por el polietileno (PE). Una de sus grandes cualidades es su versatilidad y maleabilidad, las cuales le permiten ser empleado en diversas industrias como la de los automóviles, la juguetería, los envasados o la construcción, entre otras muchas.
Propiedades del PVC
Como se ha comentado anteriormente, si el policloruro de vinilo se utiliza en las cristaleras es porque tiene una serie de características que hacen que prácticamente no tenga un competidor a la altura. Y serían las siguientes:
- Termoplástico: Es la cualidad que le permite ser maleable. Si se somete a altas temperaturas, puede dársele cualquier forma, y por tanto adaptarse a casi cualquier diseño decorativo que se busque en nuestros tragaluces.
- Se puede combinar fácilmente con otros elementos: De aquí su versatilidad, ya que se le pueden adherir otros componentes que le permiten tener diversas aplicaciones.
- Aislante: Quizás una de las propiedades más interesantes en cuanto al tema que se trata. El ahorro energético de una vivienda depende en gran medida de la capacidad que tenga de retener y al mismo tiempo aislar de la temperatura externa. Por ello, el policloruro de vinilo es clave en el aislamiento.
- Durabilidad: Tiene una vida media de 50 años, por lo que la instalación de tragaluces con este componente supone una inversión a largo plazo.
Características de las ventanas de PVC
Una vez vistas las propiedades que tienen, parece quedar claro que puede ser buena idea que los marcos de las cristaleras de una casa estén compuestos de este elemento. Ahora bien, hay varias dudas que surgen, puesto que estos materiales suelen ser caros dadas las buenas propiedades que tienen.
¿Cuánto cuestan?
Como en todo, el precio va estar determinado por las características de estas, como el tamaño o el diseño que vayan a tener los tragaluces. Sin embargo, se puede decir que el coste medio de una cristalera de policloruro de vinilo ronda los 300 euros. Aun así, las hay más baratas, rondando los 200€, mientras que las más caras pueden llegar a superar los 400€.
Hay que tener en cuenta que, ya no son solo los factores referidos a la disposición y el espacio que ocupa, sino que otras características de la cristalera relacionadas con su funcionalidad (si son abatibles, oscilobatientes o correderas) o apariencia (las hay que imitan a la madera), marcarán el precio final.
¿Cuánto tiempo dura una ventana de PVC?
Anteriormente se ha comentado que este componente tiene una duración que puede alcanzar las 5 décadas. Sin embargo, dependerá de la zona donde se instalen y las condiciones a las que esté sometida. Los cambios bruscos de temperatura o el estar sometidas a temperaturas extremas de frío o calor pueden hacer que su durabilidad disminuya un poco. Pero, en principio se puede asegurar que la vida útil de una ventana de PVC ronda los 40 o 50 años sin problemas.
En relación con esto, también se suele hablar mucho del desgaste en su aspecto visual. Existe la falsa creencia de que las ventanas de PVC amarillean con el tiempo, sobre todo si están muy expuestas al sol. Pero, la realidad es que las cristaleras que se diseñan hoy en día con estos materiales son capaces de resistir y mantener sus propiedades durante años, independientemente de la exposición solar. Por lo que, sí tienen un mantenimiento de limpieza básico no deberían perder su blancura.
¿Por qué usarlas para la rotura de puente térmico?
Se explica con física. Una de las grandes ventajas que tienen las cristaleras de policloruro de vinilo frente, por ejemplo, a las de aluminio, es su capacidad aislante. Esto queda claro cuando se habla de la rotura del puente térmico, que hace referencia a la necesidad que tienen las que están hechas de ciertos materiales (como este metal) de intercalar un no conductor entre la parte externa e interna para evitar la entrada del calor.
Con el PVC no hace falta la inserción de otro componente entre medias, ya que es un mal conductor de la energía. Esto supone un ahorro notable en el coste de la elaboración del tragaluz.
¿Ventanas de PVC o aluminio?
Todo va a depender de la zona en la que se viva y el clima que predomina a lo largo del año. El aluminio es un material muy efectivo y muy utilizado en la elaboración de cristaleras, gracias a algunas de sus características, como su ligereza, su resistencia y también por su durabilidad (unos 50 años). Sin embargo, no es un buen material aislante dado que es un buen conductor de la energía. Es por ello que quizás su uso deba aplicarse en zonas tropicales con un clima más o menos estable a lo largo de todo el año.
Mientras tanto, si se trata de zonas con climas más extremos, en los que los inviernos son fríos y los veranos muy calurosos (como sucede en España), la mejor opción posible es el policloruro de vinilo. Esto se debe a la capacidad de aislamiento que posee, lo cual permite ahorrar el gasto que se hace en calefacción o aire acondicionado. Esto le convierte en una opción económica a largo plazo y sostenible para el medio ambiente.
Por tanto, si ha llegado la hora de cambiar las ventanas de casa y existen dudas respecto a qué materiales utilizar, lo más recomendable es no escatimar en gastos. En vista a los precios que tienen hoy día la luz y el gas, una buena inversión en nuestros tragaluces y cristaleras de PVC pueden salvar a muchos y muchas de más de un susto en las facturas.