El aeropuerto fantasma de Castellón o el hotel en primera línea de playa del Algarrobico, Almería. Son un ejemplo de las obras fallidas españolas, debido a las crisis económicas, sanitarias o los movimientos políticos y sus particulares leyes. Cada año y cada década en nuestro país, por un motivo u otro, no se terminan de construir ciertas viviendas y/o edificios públicos. Representando casi un 10% de lo proyectado. Licencias que no llegan, ayudas canceladas o sobrecostes. Ya sea en un entorno público o privado, ningún sector se libra de las obras paradas en España.
A ello hay que añadir una nueva amenaza, la falta de trabajadores cualificados. A pesar de las altas tasas de paro y la crisis inminente, encontrar profesionales en el sector de la construcción se está convirtiendo en una ardua tarea. La crisis en cifras supone:
- Un encarecimiento del 20% de la edificación de una promoción de viviendas de obra nueva. Y, en torno al 30% del precio final.
- Más del 90% de las empresas españolas ha sufrido cambios y variaciones en sus proyectos de construcción
- El 75% de las mismas ha experimentado un retraso de tres meses en el transporte de materiales o de gestiones
- Además, 3 de cada 10 obras en construcción han sido finalizadas en algún periodo, ya sea de un día o meses por los problemas logísticos y económicos actuales.
Viviendas sin finalizar más destacados de España
Promociones fantasmas o edificios abandonados. Ya sea por la crisis económica o sanitaria, es muy común en nuestro país que, anualmente se queden obras sin finalizar, es decir, paradas. Las más recientes son las construcciones suspendidas por la pandemia. La Comunidad de Madrid fue la región más castigada, con más de 130.000 inmuebles paralizados. Seguida, pero muy lejos, por Andalucía con 26.000 viviendas, 16.600 en Cataluña y 15.000 en la Comunidad Valenciana. La provincia más afectada fue Málaga, con más de la mitad de la oferta del sur, 13.000 ella sola. Por el contrario, fue Baleares y Canarias, con 4.000 en cada una de ellas, las zonas menos afectadas.
Pero, estas obras paradas se suman a algunas ya icónicas en España como:
- Seseña. El pueblo toledano que se hizo famosos por ser, casi, un municipio fantasma. Hace 15 años el constructor conocido como “El Pocero” levantó residenciales con piscina y jardín a precios asequibles y muy cerca de la capital del país. Pero, lo que parecía un oasis en medio de Castilla-La Mancha, se convirtió en una pesadilla para propietarios y administraciones. Había bloques donde habitaba una o dos familias rodeadas de garajes o portales sin terminar.
- Buniel, en Burgos. 1.600 familias residiendo en dúplex, apartamentos de más de 100 metros cuadrados con parque y piscina. Esas eran las características de las urbanizaciones que iban a construirse en este municipio, pero que nunca tuvieron lugar. Hoy en día es casi como un vertedero y símbolo de la crisis inmobiliaria del país en el norte.
- Benidorm, Alicante. El edificio InTempo se proyectó para ser el rascacielos habitado más alto de España y segundo de Europa. Por sus dimensiones ha conseguido estar entre los primeros, pero en sus 56 plantas, 200 metros de altura y 300 apartamentos no vive nadie. El edificio acabó en manos del fondo Sareb, pero tras varios cambios finalmente fue Dragados quien se hizo con el inmueble para poder terminarlo.
- Burguillos, Sevilla. El plan incluía una discoteca para 8.000 personas, un hotel de cuatro estrellas, con su correspondiente restaurante de lujo, un aparcamiento subterráneo, un centro cultural, un teatro y un colegio de primaria. Todo quedó sin terminar y embargado por Sareb.
- El Algarrobico, Almería. Situado en la playa del mismo nombre, este hotel ha abanderado la batalla por ilegalizar todas las edificaciones en primera línea de playa. Este en concreto está a 14 metros del mar, 21 plantas y 411 habitaciones. Todo se paralizó en 2005, y desde entonces ni la Junta de Andalucía, ni el Tribunal Supremo se han posicionado para su derrumbe. Su ilegalidad procede, además de su cercanía con la costa, por encontrarse en un paraje natural, el Parque Natural del Cabo de Gata.
Sareb, la empresa que se hace cargo de las obras paradas
Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria (SAREB), se ha convertido en el fondo responsable de adquirir las propiedades que se quedan sin finalizar en España. Ya sean de bancos o constructoras, a lo largo y ancho de la península, esta sociedad ha invertido millones de euros en terminar lo que sus predecesores no pudieron o en intentar vender sin tiempo límite las que no culmina. Su objetivo es dar salida a todos los inmuebles, evitando en todo momento la posible demolición. De hecho, cuenta con un catálogo especializado en obra parada de más de 500 promociones de obra nueva iniciadas y a medio ejecutar. La mayor parte de ellas se localiza en Andalucía, Cataluña y Comunidad Valenciana. Le siguen Canarias, Galicia y Madrid. En cuanto a las provincias, el ranking lo lidera Barcelona, Las Palmas y Alicante. Cádiz, La Coruña y Madrid son las siguientes.
¿Se puede vender una obra parada?
A pesar de lo que pueda pensarse, hay empresas o particulares que ponen a la venta edificios completos o viviendas unitarias sin finalizar. Eso sí, el proceso es más largo y complicado que el de una venta normal, pero la ley y el mercado lo permiten. Pero, ¿cuándo se realiza u ocurre esta práctica?
Habitualmente, la compra de una casa de obra nueva se realiza sobre plano o cuando la promoción ya ha comenzado a edificarse. Tras ello, la espera puede ser de entre 2-3 años hasta que los propietarios comienzan a vivir en ella. Un período muy amplio en el que la situación laboral, personal y económica pueden cambiar. Ya sea porque los dueños cambian de residencia, no pueden afrontar el pago de la hipoteca o, en cuanto a las constructoras, no pueden afrontar el coste final de la construcción del proyecto.
Fuese como fuere, familias o empresas, tienen disponible esta opción para que otros ciudadanos puedan adquirir la propiedad u otra compañía finalizar la construcción. En el caso de los particulares, pueden realizar la venta aun teniendo hipoteca. Deberán, en este caso, con el dinero de la transacción liquidar el préstamo, subrogarla a los nuevos dueños o solicitar una hipoteca puente para otro inmueble a adquirir.