Ante las altas temperaturas que están a la vuelta de la esquina, no hacer uso del aire acondicionado no es una opción. Además, entre la subida imparable del precio de la luz y del carburante, este año pulsar el botón de encendido costará un 20% más que los anteriores.
Ya sea en la oficina o en casa, este aparato se torna imprescindible en España prácticamente desde el mes de junio hasta septiembre. En concreto, y según unas encuestas realizas por el Instituto Nacional de España (INE), el porcentaje de hogares nacionales que disponen de aire acondicionado es de un 35%. Que se clasifica en:
- El 22% de los hogares donde habitan una persona cuentan con instalación de aire acondicionado. Un 32% de inmuebles con 2 personas, un 39% con 3 y un 43% con más de 4 residentes.
- De la totalidad de la población española con aire acondicionado, sólo el 11% cuenta con dispositivos en todas las habitaciones. Aquí se incluye los aparatos centrales y los splits de cada habitación.
- El 13% de los españoles tienen únicamente aires acondicionados en las habitaciones principales, es decir, el salón y el dormitorio.
En cuanto al consumo, predominan las personas que mantienen este dispositivo encendido durante la noche. Tan sólo un 0,9 lo apaga antes de dormir, frente al 5% que duerme bajo el frío para paliar las altas temperaturas.
Técnicas para ahorrar en la factura de la luz en casa
La imposibilidad de prescindir de este invento en algunas comunidades autónomas como Andalucía o Extremadura, convierte al ingenio en su mejor aliado. En ciudades como Córdoba o Cáceres, que alcanzan máximas de 45º al sol cada verano, cierran las persianas a primera hora de la mañana e intentan ventilar la vivienda de noche. Medidas naturales que son insuficientes y que necesitan de otras relacionadas directamente con el aparato electrónico. Las siguientes buenas prácticas son imprescindibles para reducir el consumo, hacer bajar la factura de la luz y, sobre todo, proteger el medio ambiente.
- Mantener estable la temperatura. Los cambios bruscos en verano de 25º a 19º, por ejemplo, hacen trabajar y consumir el doble de energía al aparato eléctrico. Una revolución que aumenta el gasto de luz alrededor de un 8-10% por cada grado menos. La temperatura ideal es mantener el termostato entre los 24º y 26º.
- Luces de la vivienda. No usar sistema LED y mantener las bombillas convencionales, puede aumentar la temperatura de la casa entre 2º-3º.
- Mantener el hogar hermético. Tener las puertas y las ventanas cerradas totalmente evita que el aire acondicionado salga de la vivienda o vaya hacía áreas no habitadas como el sótano, las escaleras o el baño.
- Aislamiento de la vivienda. En relación con el punto anterior, no tener fugas en las ventanas y el buen sellado de las puertas, evitará que el frío se mantenga y no salga del hogar.
- Instalar toldos. Esta superficie de lona puede ahorrar hasta un 30% de energía en casa. Evita que incida la luz solar de forma directa en ventanas y balcones, haciendo algunas estancias más frescas.
- Mantenimiento. Limpiar los filtros e inspeccionar el aparato electrónico antes de su puesta en marcha cada temporada, evitará problemas en la puesta en funcionamiento. Además, de que el aire que saldrá será limpio.
También hay que destacar que el lugar donde se instale el dispositivo de aire también puede ayudar a consumir menos electricidad. Es recomendable que se ubique en espacios del exterior donde haya sombra o no incida la luz solar de forma directa. Esto evitará que el aparato de por sí no esté sobrecalentado y necesite energía extra para comenzar a refrigerar.
Cómo elegir un aire acondicionado eficiente
Entre las medidas para ahorrar en la factura de la luz, tener un dispositivo que necesite escasa potencia para su puesta en funcionamiento, se posiciona como la más importante de todas. Así como, que emita los menos gases posibles para una conciencia completa frente al medio ambiente. Pero, ¿conocemos qué significan las etiquetas con las que se clasifican los aires acondicionados?
Desde la letra A (la más eficiente) hasta la G (la que más energía consume) puede haber una diferencia anual de entre 1.000-2.000 euros en un solo aparato. Las etiquetas son:
- A: De color verde oscuro, el nivel de consumo de los aparatos electrónicos en general etiquetados con esta inicial es inferior a la media en un 50%. Su gasto energético es tan bajo que, a veces, es imperceptible.
- B: El nivel de consumo aumenta hasta un 75% de la media y el gasto energético se sitúa de forma anual en 350-400€.
- C: En verde oliva, los aires acondicionados con la letra C gastan anualmente entre 450-500 euros y su consumo asciende hasta el 90% de la media.
- D: El doble a la media, es decir, el 100% de nivel de consumo corresponde a la etiqueta amarilla de los electrodomésticos con la letra D. La factura de la luz por un aparato de esta tipología aumenta entre 600-700 euros anuales.
- E: En esta inicial ya se sobrepasa el nivel de consumo de la media. De hecho, en la categoría naranja es un 100-110% más, suponiendo una tarifa anual de 1.000 euros.
- F/G: Ambos niveles suponen entre un 110% y más de un 125% más de la media nacional en consumo. Se trata de los aires acondicionados que más gastan del mercado y que suponen en la factura de la luz una cuantía anual de entre 1.500-2.100€.
Reducir el consumo de aire acondicionado en la oficina
Aunque no seamos los responsables de abonar la factura de la luz de la empresa ni de forma directa ni indirecta, también es necesario realizar algunas acciones para ayudar al medio ambiente. Los aires acondicionados industriales copan los centros de las ciudades y dibujan los edificios empresariales, además del gasto energético, estos producen contaminación acústica. Y las odiosas gotas que caen a los viandantes.
Para hacer un uso responsable del aire acondicionado en la oficina, hay algunos tips que pueden reducir notablemente sus efectos sobre la sociedad y la compañía:
- Ventilar el puesto de trabajo a primera hora del día, reducirá en torno a 2-3 horas el uso del aire acondicionado.
- En los días de menos calor optar por el uso del ventilador.
- Intentar que el equipo de mantenimiento u otros empleados que accedan a su puesto antes que la mayoría, conecten los equipos un par de horas antes de la masificación. Esto evitará que en las horas punta se haga un uso excesivo de los dispositivos. Es decir, que se enciendan con pocos grados y con la mayor potencia de ventilación.
- Lo mismo al finalizar la jornada. Hacer uso de ese frío residual que queda después de horas y horas de funcionamiento para apagarlo en torno a 2 horas o 1 hora antes de la salida.
- Adquirir aires acondicionados eficientes, del grupo A o B. Es una premisa imprescindible en cualquier aspecto, ya sea en la vivienda o la oficina, pero en ésta última se hace obligatorio debido al alto uso en la época estival.
- Pintar las paredes interiores y exteriores de colores claros para no concentrar calor en ellas.
- Desconectar los aparatos inactivos. Impresoras, escáneres o fotocopiadoras. Este tipo de dispositivos generan muchísimo calor en activo, pero también mientras no se usan.