Ya sea por el medio ambiente o como método para frenar el consumo masivo en todos los sentidos, reciclar en casa se torna imprescindible en este siglo. Tanto dentro como fuera del hogar, es necesario para el planeta habituar a la población a realizar buenas prácticas en este ámbito.
Ropa, comida y dispositivos electrónicos son los productos más consumidos y, por consiguiente, los que producen mayores desechos. Entre la obsolescencia programada y el fast fashion, España es uno de los países que más residuos genera por persona. En concreto, 490 kilos por habitante y año. En conjunto, el pasado 2021, el país generó 138 millones de toneladas de basura.
Sin contar los alimentos, donde la cifra aumenta de forma vertiginosa. El mismo año, en territorio nacional, se desperdiciaron 1.360 millones de kilos de comida. 1.000 de ellos de productos alimenticios sin usar y el restante de preparados. En los primeros de ellos se incluyen los alimentos que han caducado y, en la segunda categoría, las recetas y sobrantes de las comidas cocinadas.
La misma línea sigue tanto el consumo como el desecho de ropa. Un español medio al año gasta entre 1.000 y 1.200 euros anuales en prendas de vestir y calzado. A la par que se deshace de entre 20-30 kilos anuales de textil. Más de un millón de toneladas de residuos de ropa. De esta cifra, tan solo, se reciclan y recogen 100.000 de ellas.
Unos números, cuanto menos, alarmantes y sobrecogedores que hacen obligatorio una transformación en las dinámicas sociales y económicas. ¿El primer paso para el cambio? Empezar de dentro hacia afuera. Es decir, reciclar desde casa hacía el mundo.
¿Qué es el reciclaje?
Según la Real Academia Española (RAE), reciclar es “someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar”. Usar una camiseta vieja como trapo o una botella de vidrio como florero. Ya sea con pequeños o grandes gestos, en general, reciclar supone dar una segunda vida a un producto o material. Con ello conseguimos un efecto dominó en positivo:
- Evitar la producción y consumo masivo.
- Ahorro de materiales de la naturaleza.
- Reducir el gasto energético de forma global.
- Evitar la contaminación de las aguas por los vertidos de las fábricas o por el arrojo de basura.
- Emitir menos gases de efecto invernadero.
Consejos para reciclar en casa
Según datos del pasado año, sólo el 35% de los españoles recicla. Ya sea por falta de hábito o desconocimiento, lo cierto es que España esta muy lejos de alcanzar el objetivo marcado por la Unión Europea de un mínimo del 50%. Aprender a reciclar no es fácil. Y no porque sea complicado, sino por la escasa efectividad de las medidas en pro de este movimiento o, simplemente, por desinterés. Por suerte, hoy en día, hay un gran número de métodos y acciones que, a la larga, pueden crear un hábito. Para conseguirlo es importante seguir algunas, o todas, las recomendaciones siguientes en la vivienda:
- Pilas, muebles, aparatos electrónicos, fármacos y aceite de oliva. Estos productos cuentan con un punto específico para su vertido. Ya sea por su toxicidad, como son las pilas, o por el volumen de los mismos, como puede ser un sofá.
- Para reducir el volumen de la basura estacionada en casa, es conveniente aplastar las botellas o los bricks de leche, por ejemplo.
- Elegir un cubo de basura o contenedor que permita separar los materiales y desechos.
- Evitar usar bolsas de plástico. Sustituirlas por las opciones biodegradables o, directamente, echar la basura al contenedor desde el cubo.
Aunque en conjunto estos consejos pueden realizar un gran cambio en el día a día del hogar, lo cierto es que la sugerencia más importante de todas es adecuar el consumo a las necesidades de cada usuario. Evitar comprar comida de más, aunque haya promociones en el supermercado, no sustituir móviles o tablet con tanta frecuencia o rehabilitar los muebles más antiguos. Reducir el consumo de estos productos supone una menor cantidad para reciclarlos.
Reducir al máximo las compras o iniciarse en el movimiento Do It Yourself (hazlo tú mismo), pueden convertirse en los grandes aliados para el hogar. Y, sobre todo, para la economía familiar y el medio ambiente.
¿Qué materiales y productos pueden reciclarse?
Lo cierto es que, la gran mayoría de la población desconoce la categoría de los contenedores. Los dibujos en los mismos ayudan a que arrojemos, o intentemos, echar la basura en el adecuado. Pero, ¿se sabe qué materiales sé se pueden reciclar? Para ello, es imprescindible descubrir qué productos sí podemos reciclar en los contenedores que se ubican a pie de calle.
- Envases de plástico, tales como botellas de agua, botes de champú, bolsas de patatas, tapas de yogur o tapones. Así como bolsas de plástico.
- Tetrabrick en general.
- Cajas de cereales o de zapatos, periódicos y revistas y envases de cartón y papel.
- Cristal como botellas de vino o cerveza o tarros de mermelada.
- Productos perecederos como los sobrantes de la comida.
- Latas de aluminio de las conservas.
Clasificación de los contenedores de reciclaje
Aunque parezca una obviedad, leer las etiquetas de los productos nos permitirá conocer exactamente los materiales y elegir correctamente el contenedor. Tal y como se hace para seleccionar el mejor programa para lavar una camisa, por ejemplo, saber de forma certera y en qué medida están presentes los componentes eliminará todas las dudas. Una vez que ya conozcamos esta información, sólo queda elegir uno de los siguientes container:
- Amarillo. Envases de plástico, metálicos y brick. Tales como botes de desodorante, tubos de pasta de dientes papel de aluminio o latas de conservas.
- Azul. Sólo para papel y cartón. Papel de envolver, periódicos y revistas o cajas de cereales, entre otros. Muy importante indicar que, ni las servilletas ni las cajas de zumos van en este contenedor. Las servilletas de papel de casa, al igual que los pañales, se depositan en el orgánico (marrón) y las de zumo y leche en el amarillo.
- Marrón u orgánico. No en todas las comunidades autónomas tiene este color, sino se identifica con otro parecido o, directamente, con la palabra orgánico. Aquí hay que depositar los restos de comida como piel de plátano, sobras de pescado, cascarasd e huevo o papel de cocina.
- Verde. Exclusivamente para el vidrio. Desde botellas de vino, frascos de perfumes o de botes de tomate.
- Puntos limpios. Estos se encuentran localizados en puntos estratégicos de la localidad y es donde pueden dejarse los muebles o electrodomésticos antiguos.
Cómo dar una segunda vida a los objetos de casa
Es cierto que no todos los elementos de casa pueden reutilizarse y convertirse en otro producto diferente, pero sí la gran mayoría. A veces, es mas complicado saber o inventar la nueva finalidad del producto, que la conversión en sí. Algunas de las formas más sencillas y prácticas son:
- Usar bolsas reutilizables en casa para ir a la compra y evitar almacenar o tirar las del supermercado.
- Rehabilitar los muebles o llevarlos a la segunda vivienda.
- Donar la ropa que este en buenas condiciones o hacer trapos, mantas para casa, fundas de cojín o manteles.
- No tirar el aceite y confeccionar jabón.
- Usar los botes de cristal de las conservas como porta velas o para guardar legumbres/ cereales.
- Reutilizar los cepillos de dientes ya desgastados para limpiar la bañera o placa de ducha.