El 60% de los hipotecados han visto aumentada su cuota mensual entre 100 y 200 euros. Un encarecimiento anual que se eleva hasta casi 2.500 euros. Los tenedores de una hipoteca variable o mixta están experimentando una subida tan vertiginosa que, a priori, aun no se conoce cuando se paralizará. El mercado, en todos los sentidos, está al alza.
El Euribor ha pasado de estar en negativo a multiplicarse por 4, a más de un 2% actualmente. Por desgracia, el futuro a corto y medio plazo no augura una bajada ni un cambio de rumbo del mercado.
Tipos de interés hipotecario
El actual e incipiente cambio de las cuotas mensuales de la hipoteca hace, más que nunca, imprescindible conocer a qué tipos de interés nos enfrentamos al solicitar un préstamo en una entidad bancaria. De esta decisión que, de media, tiene una amortización de entre 25 y 30 años, se derivarán los cambios durante toda la vida útil del préstamo.
Los tipos de interés, marcados por el Banco Central Europeo, son la tasa que se abona junto al montante principal del préstamo a favor de la entidad bancaria por proporcionar el dinero. Se trata de cuotas o pagos estándar estipuladas legalmente y bajo un paraguas estatal y europeo. Actualmente, los tipos de intereses se dividen en TIN (Tipo de Interés Nominal y TAE (Tasa Anual Equivalente), y dan lugar a tres tipos de hipotecas:
- Interés variable. La gran protagonista del momento e índice de referencia para el mercado. Estas se componen mensualmente de una cuota fija más variable. La parte fija se pacta con la entidad bancaria, mientras que la variable se calcula en función del Euribor. Para la subida o bajada se hacen revisiones trimestrales, mensuales o anuales que indicarán el extra mensual.
- Intereses fijos. Frente a esta situación, las hipotecas fijas han batido récord durante 2022. Siendo elegidas por 8 de cada 10 nuevos usuarios. Aunque, a estos préstamos también se le ha aumentado el tipo de interés a aplicar al precio final de la vivienda, se pactan al comienzo y se prorratean en todas las cuotas, sin hacer variar nunca esta cuantía. Es perfecta para asegurarse una estabilidad financiera durante la duración de la deuda, ya que, aunque el mercado suba o baje, no cambian.
Mixta. Se trata de una combinación de las anteriores. Durante el primer periodo de tiempo (pactado con la entidad bancaria) se paga una cuota mensual fija. Y para los últimos años de la deuda, se convertirá en variable, atendiendo a las exigencias del Euribor.
Motivos del encarecimiento de las hipotecas
Actualmente, hay tantos frentes económicos y sociales abiertos, nacional e internacionalmente, que es complicado elegir cuál de ellos afecta de forma directa a la cuota mensual de los hipotecados. Pero, lo cierto, es que es todo ese cúmulo de sucesos en todos los ámbitos del mercado y los sectores, los que poco a poco están encareciendo la vida de los españoles. Tanto la subida de los carburantes, el gas o la cesta de la compra. Todo ellos tienen un impacto directo e indirecto en la economía que ha influido en que el Estado español y el Banco Central Europeo tomen medidas frente a ello.
El aumento de precios y el descenso del poder adquisitivo de los ciudadanos se erige como el buque insignia de la situación financiera actual, que está derivando en una inflación globalizada. El dinero está perdiendo valor, debido a que cada día se puede comprar menos con más. Con el mismo sueldo no se pueden adquirir los mismos servicios o productos que hace tan sólo un año. De hecho, el índice de precios de consumo (IPC) está en un nivel tan alto como en los años 90. El precio imbatible de la luz o los frescos es de récord semana tras semana, creando un mercado de incertidumbre y precios al alza.
El Euribor, imprescindible para calcular la cuota mensual del préstamo o hipoteca, ha aumentado. Este indicador de mercado es fluctuante, es decir, varía según la bolsa, los cambios sociales o económicos acaecidos en la zona euro. Esto se traduce en un encarecimiento a corto y medio plazo de las hipotecas de tipo variable.
Además, durante todo este proceso de contratación y elección del préstamo o la hipoteca, también se suman otros gastos derivados del mismo que han subido a la par que los intereses bancarios. Tales como los seguros contratados exigibles para formalizar la deuda, las comisiones emitidas por el banco, el notario, la inmobiliaria o el abogado. Así como, los productos complementarios, como las tarjetas de débito o crédito, mantenimiento de la cuenta, domiciliaciones o planes de pensiones.
Previsiones para el último trimestre del año y el primero de 2023
El mercado bursátil y bancario es, actualmente, una auténtica revolución. La crisis energética, debido a la dependencia del gas y el petróleo, ha sido uno de los principales factores que ha encarecido, tanto el precio de las viviendas como el de las hipotecas. El conflicto ucranio-ruso está poniendo en jaque a toda la economía europea y mundial. La gran dependencia de los países del este ha puesto al descubierto las deficiencias del sistema, traduciéndose en una pérdida de poder adquisitivo para la población media.
A ello se le suma, una sociedad afectada aun por los ERTES y despidos como consecuencia de la crisis sanitaria de los últimos años. Los hogares españoles aún no se han recuperado del batacazo económico que supuso el confinamiento cuando ya se vislumbra, y se siente, una inflación a escala mundial. Casi como la de 2011.
Para frenar el consumo, por la falta de oferta que no de demanda, y equilibrar el mercado, el Banco Central Europeo ha aumentado los tipos de interés a partir de septiembre de 2022. Pero, las nuevas subidas se sucederán durante finales del presente año y mediados del siguiente. Actualmente, nos encontramos en un 2% y, se prevé, que para mayo y junio del que viene se encuentre en 2,75% hasta finalizarlo.
Para las hipotecas mixtas y variables esto supone un nuevo encarecimiento, de los más de 2.000 euros anuales hasta los 3.100 que podría costarles en 2023.
Esta situación está haciendo que la compraventa de viviendas ostente cifras récord en España, con un 14% más de adquisiciones que el pasado año. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), se firmaron 57.327 transacciones hasta agosto de 2022. A tenor de lo que puede ocurrir en los próximos meses, compradores y empresas han pisado el acelerador para adelantarse a las nuevas tasas y exigencias.