La nueva normalidad se traduce en diferentes exigencias. El espacio para teletrabajar se ha convertido en un requisito imprescindible para los nuevos compradores, tanto de obra nueva como de segunda mano. Las nuevas condiciones laborales necesitan mayor espacio para ejecutarse.
El teletrabajo parecía cosa del futuro, una tendencia muy implantada en países como Estados Unidos o algunos de Europa, como Alemania o Suiza. Una forma que, a priori, tardaría en implantarse en España en torno a 5 o 10 años. Pero, la crisis sanitaria de hace dos años hizo que se hiciera obligatoria en todos los empleos posibles. Hoy en día, 2 de cada 4 que teletrabajaron en la pandemia siguen manteniendo esta modalidad.
Este cambio de paradigma, el cambio social tras el confinamiento y el ahorro que supone no ir cada día a la oficina, ha hecho que los empleados en remoto compren o deseen cambiar de vivienda a corto o medio plazo. Las preferencias han cambiado, y ahora los españoles buscan pisos mas grandes o casas unifamiliares, tanto dentro como fuera del municipio. Salir de las grandes urbes y centros neurálgicos si es posible gracias al teletrabajo. De hecho, en ese mismo año, la compra de propiedades en municipios de menos de 25.000 habitantes aumentó en un 6%
Por suerte, el teletrabajo ha venido para quedarse, así como los nuevos cambios habitacionales, de compra y construcción.
¿Por qué cambiar de vivienda si teletrabajas?
Los empleos y la forma de comunicarse con la empresa han evolucionado a pasos agigantados desde la crisis sanitaria. El teletrabajo se impuso como la única forma de avanzar laboralmente en esos momentos y, por suerte, hoy en día la mayor parte de los empleados sigue con esta modalidad. Las facilidades para conciliar la vida laboral y familiar, el aumento de la productividad o el ahorro de tiempo y movilidad, son los principales motivos por los que este formato se sigue imponiendo.
Aunque parezca que este tipo de trabajadores sólo necesitan un ordenador y conexión a internet, lo cierto es que, teletrabajar va mucho más allá de sentarse frente a una pantalla. La flexibilidad horaria, las reuniones o presentaciones exigen un espacio exclusivo destinado y equipado para el desarrollo laboral. No basta con una mesa y una silla, los nuevos empleados en remoto buscan espacios diáfanos, decoraciones que puedan visibilizarse en una videollamada, una pizarra o proyector para reflejar un PowerPoint o un gran escritorio para colocar más de una pantalla. Además, wifi en toda la vivienda, sin excepciones.
De hecho, el 34% de los españoles declaró tras la pandemia, que en sus casas no eran productivos, lo que les hizo comenzar a cambiar sus hábitos.
El impacto económico, ósea la reducción de costes para los teletrabajadores ha sido tan grande, que para ellos es factible poder cambiar de casa. No comprar abono transporte en las grandes urbes, pagar gasolina, el seguro, mantenimiento, las comidas o la ropa… todo ese ahorro ha facilitado poder cambiar de inmueble.
Según un estudio de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), el coste mensual para un empleado, con un trabajo a menos de 45 kilómetros de su domicilio, oscila entre los 200 a 300 euros mensuales, en función del tipo de coche, dietas o transporte público. Mientras que, los que teletrabajan solo deberán de hacer frente al consumo eléctrico del ordenador y la calefacción o aire acondicionado, que supondría, según la tarifa contratada, entre 50-100 euros mensuales.
¿Cómo ha cambiado el sector inmobiliario gracias al teletrabajo?
Las viviendas de obra nueva, en particular, han experimentado la metamorfosis a la par que el mercado laboral. El sector inmobiliario ha recogido las nuevas necesidades para crear casas más eficientes, cómodas, libres de ruidos y con la capacidad de poder tener una reunión mientras los hijos juegan en la habitación de al lado. Los nuevos residenciales ofrecen salas de coworking, doble acristalamiento en las ventanas, aislamiento térmico, así como espacios al aire libre y habitaciones extras.
Todas estas características y nuevas prestaciones han revolucionado la forma en la que viven los españoles y, sobre todo, en la que compran una vivienda. Anteriormente, todo se focalizaba en encontrar la mejor localización. Cerca del centro, de grandes áreas de trabajo o comercial, pero gracias al teletrabajo esos requisitos ya no son necesarios. Las nuevas viviendas construidas o en plena construcción que se encuentran en el mercado son:
- Muy luminosas para aprovechar al máximo la luz solar.
- Con un despacho o sala de estudio. A las convencionales 2 o 3 habitaciones se incluye una nueva habitación para trabajar o una zona específica en el salón.
- Terrazas más grandes para trabajar al aire libre.
- Casas más grandes.
- Aplicaciones de domótica para controlar la vivienda a golpe de clic. Poner la comida, encender la calefacción o ver desde el móvil quien llama al portero sin tener que acercarse a la puerta.
Las 5 mejores casas para teletrabajar en ventaobranueva.es
Entre la extensa oferta de propiedades en ventaobranueva.es se pueden encontrar casas, villas o pisos que encajan con las nuevas búsquedas y preferencias de los que teletrabajan. Las nuevas promociones construidas a lo largo y ancho de España ofrecen nuevas instalaciones, calidades y distribuciones. Las que mejor encajan para aquellos que realizan su jornada laboral desde casa son:
- Villa Malé en los Montesinos, Alicante.109 metros cuadrados construidos, garaje incluido y 3 habitaciones y 3 baños. ¿Lo mejor? Tiene 3 espacios perfectos donde elegir instalar la oficina. Una enorme terraza en la planta baja, que da al jardín, con piscina, un salón diáfano y, en la primera planta la habitación principal, también tiene un balcón.
- Alto Riviera, Mijas, Málaga. Se trata de un complejo de casas adosadas con 3 habitaciones y más de 200 metros cuadrados que finaliza en 2024. Tiene sótano, terraza, videoportero, ventanas con climalit y seguridad privada. Destaca porque es posible trabajar desde el salón o la terraza con vistas al mar.
- Anor Granoller, en Granollers, Barcelona. Tan sólo quedan dos a la venta en este complejo de adosados. El inmueble tiene 2 plantas, cuatro habitaciones, donde poder instalar una oficina, 180 metros cuadrados y una terraza. En caso de que las habitaciones estén ocupadas, el salón tiene la capacidad suficiente para albergar una zona laboral.
- Residencial Kilimanjaro, Sevilla. Apartamentos de más de 150 metros, con entre 1 y 4 dormitorios y una terraza de 26 metros cuadrados. El residencial tiene sala de coworking, zonas verdes, videovigilancia y zonas verdes.
- Mirador del Henares, en Torrejón de Ardoz, Madrid. Un complejo residencial de casas adosadas con más de 190 metros cuadrados. El salón es diáfano y tiene vistas al jardín, con piscina y a la terraza, de más de 30 metros cuadrados. Además, en todo el inmueble hay aerotermia y doble acristalamiento.