Miles de millones de ladrillos fabricados y de residuos generados, contaminación acústica, lumínica y de gases. La industria de la construcción es una de la más contaminantes del mundo, responsable de emitir, cada año, más de 900 millones de toneladas de CO2 a la atmosfera. De consumir el 15% de agua, utilizar el 25% de la madera cosechada y generar el 30% de los gases de efecto invernadero, así como el 40% de residuos. Frente a estas cifras, ecologistas, constructoras y gobiernos sólo pueden vislumbrar una opción para el sector: un futuro sostenible. Ahí entra en escena el cemento biotecnológico, por ejemplo. Ya no es sólo una promesa de futuro, sino que debe de hacerse realidad a corto plazo.
Frente al voraz consumo de materias primas, energías y combustible, la industria se ha visto obligada a innovar y desarrollar nuevos materiales, como el cemento biotecnológico con tal de mantenerse. La ingeniería, tecnología y arquitectura se han puesto al servicio de la construcción para crear los biomateriales. Compuestos que mezclan los elementos de origen natural, tales como las algas, microorganismos o plantas, con materiales sintéticos que interactúan con los anteriores. Un componente híbrido para minimizar al máximo la huella humana.
Tipos de biomateriales
Construir con materiales provenientes de la naturaleza ya se hacía hace siglos. Los egipcios los utilizaron para levantar las pirámides y los mayas hicieron lo mismo en México. Pero, la industrialización y el mercado financiero trajeron consigo la aparición de compuestos químicos y/o sintéticos más fáciles de transportar, fabricar y, sobre todo, más baratos. Estos, a corto plazo, satisfacen la demanda del sector en todos los sentidos, pero no son sostenibles medioambientalmente en ningún caso.
Por ello, la arquitectura y la ecología se han unido para crear elementos eficaces en todos los sentidos con los biomateriales.
- Paneles de fibra y composites. Kevlar, fibra de vidrio y de carbono, estos paneles son tres veces más resistentes que un muro de ladrillo y un 20% más baratos. Se puede usar para cerramientos, el interior de los módulos de las casas prefabricadas o para cubiertas. Estos paneles son el peor enemigo para roedores e insectos, ya que gracias a su composición sintética repele a estos animales. También es aislante, reduce un 50% el gasto medio de una vivienda española.
- Ladrillos ecológicos. Misma apariencia y más eficiencia. Sustituir al ladrillo convencional es el principal objetivo de la industria, en favor hacia un material más barato y menos contaminante. Pero, con la misma forma de siempre. Las nuevas fórmulas están hechas de agua, tierra y cemento que se fragua de forma natural y sin fuego, tal y como se hace el normal. En cifras este cambio supone salvar 15 árboles por cada propiedad construida con ladrillo convencional, reducir el número de emisiones en un 20% y reducir el presupuesto en otro 20%, gracias a la arcilla cocida.
- Corcho. Se trata de la corteza del alcornocal, formada por las células muertas del árbol. En su interior se encuentra un gas muy parecido al aire que le aporta la ligereza y el aislamiento a este material.
- Fieltro. Aislante térmico, acústico y anti-vibraciones. Este tejido compuesto por aglomerados de fibras de lana es flexible y fácil de manipular.
- Fibras de celulosa. Ignifugo e insecticida, y con un aislamiento acústico más alto que los materiales convencionales, estas son las características principales de este aislante de celulosa fabricado con periódicos reciclados. Tiene un comportamiento igual al de la madera, fresco en verano y protegiendo del frío en invierno. De hecho, la temperatura del exterior y del interior puede varíar en torno a los 8-10 grados. Para su fabricación tan sólo se necesita 5kW por cada metro cuadrado.
- Fibra de coco. Aunque su implantación aun es muy experimental, lo cierto es que la cascara o fibra de esta fruta es 100% natural, por lo que su sostenibilidad es total. Se usa principalmente para aislar acústicamente las viviendas y compactar los suelos. Con su utilización se aprovecharían más de 12 toneladas de residuos de la planta del coco, tan sólo en México.
Ventajas del uso de biomateriales
El principal objetivo de construir con estos materiales es mejorar el medio ambiente. Pero, más allá de este, estos nuevos elementos han supuesto una revolución en todos los sentidos del sector. Cada proceso implicado en la construcción ha visto reducido con creces el consumo energético y los accidentes laborales. Además, hay otros beneficios muy importantes a tener en cuenta, como:
- Una vida útil más larga para los compuestos y, por ende, para la estructura de la propiedad.
- Materiales más económicos.
- Reducción de vapores en la edificación.
- Descenso de la temperatura en los edificios, gracias a su alto aislamiento térmico y, por consiguiente, menor gasto de gas y aire acondicionado.
- Menor peso y rapidez de montaje.
- Mayor resistencia y sin toxicidad.
- Mejora el rendimiento de los demás componentes del edificio o vivienda.
- Capacidad de personalización de los materiales.
- Reduce al mínimo los residuos en la obra nueva.
- No consume materias primas no renovables para su fabricación y elimina los gases de efecto invernadero.
Cemento biotecnológico, el futuro de la construcción
El cemento y el hormigón (formado por cemento y pequeñas rocas) son los materiales de construcción más usados de todo el mundo. En concreto, en sector consume anualmente 1,5 billones de toneladas de cada uno de ellos. La huella ambiental es tan grande y significativa que la industria necesita soluciones y nuevos materiales para incorporarlos inmediatamente.
La arquitectura sostenible, surgida tras esta necesidad, se basa en las premisas de eficiencia, salud, medioambiente, confort y ahorro energético, tanto en viviendas como en edificios. Ya sean de uso público o privado. La investigación se basa en buscar alternativas a los elementos tradicionales.
El cemento biotecnológico, se posiciona como uno de los materiales definitivos para dar paso a una edificación sostenible, reduciendo en un 90% las emisiones de carbono a la atmósfera. Se trata de un material que actúa de forma similar a como las ostras generan sus conchas o los corales construyen los arrecifes.
La idea de producir ladrillos con tanta residencia como los habituales mezclando bacterias, biomasa, nutrientes y minerales, surgió en Carolina del Norte, Estados Unidos. El objetivo de este nuevo material es que sea completamente biodegradable y sostenible de principio a fin, es decir, desde su fabricación, uso y, posterior, reciclaje. Sumándose así a una economía totalmente circular, con cero residuos y con una vida útil mucho más larga de todos los materiales. E, incluso, infinita, gracias a la reutilización continua de los componentes.
Formando por microorganismos vivos, el cemento biotecnológico tiene las mismas características que el convencional, pero fabricándose a temperatura ambiente y sin combustible. De ahí, el gran ahorro energético para su fabricación.