La cédula de habitabilidad o licencia de ocupación es un documento que verifica que un inmueble reúne los requisitos técnicos e higiénicos sanitarios, lo cual, es necesario para contratar servicios como luz, agua o gas. También, en el caso de que se vaya a vender o a alquilar.
El encargado de comprobar que cumple las obligaciones será un aparejador o arquitecto. Entre ellos se encuentran:
- Superficie útil y de las estancias.
- Equipamientos.
Tipos de cédulas de habitabilidad
Podemos diferenciar 3 tipos en función de su antigüedad:
- Cédula de primera ocupación: está vinculada a los inmuebles de nueva construcción. El ayuntamiento de la localidad es el encargado de entregarla al promotor.
- Cédula de habitabilidad de primera ocupación por rehabilitación: hace referencia a aquellas casas que han sido reformadas.
- Cédula de habitabilidad de segunda ocupación: corresponde con aquellas que ya han sido edificadas y habitadas.
Esta tiene una duración determinada. Para aquellas de primera ocupación otorgadas a partir de 2012, una vigencia de 25 años mientras que las de segunda rehabilitación, la duración media es de unos 15 años. Esto se debe a que, las obras nuevas, tienen mejores garantías de edificación, por lo que se supone que están en mejores condiciones durante más tiempo.
¿Cómo se solicita este documento?
Para tenerlo en posesión será necesario contratar a un arquitecto o aparejador, quien visitará la vivienda y verificará que tiene los requisitos que se exigen dependiendo de la comunidad autónoma. Una vez visitada, se procede a enviar un certificado, el cual será visado por el Colegio de Arquitectos. Por último, la autoridad competente aprueba la habitabilidad. El tiempo de espera para recibirlo puede ser de unos tres meses.
Algunos consejos para agilizar este tiempo son:
- Asegurarse que la construcción tiene solidez, suelo pavimentado y que no existan peligros.
- No existan humedades ni pueda haber posibilidad de inundación.
- Tiene que tener una superficie útil de como mínimo 20 metros cuadrados.
- Tener al menos una estancia o salón comedor, cocina y cámara higiénica.
- Si no hay un solo espacio, la habitación debe ser de 5 metros cuadrados mínimo y no incorporar equipo de cocina o baño.
- Disponer de una instalación de agua fría y caliente para ducha, fregadero y lavabo.
- Un equipo de cocina adecuado con los componentes necesarios.
- Sistema de defecación de aguas residuales conectado con el de alcantarillado.
- Si se tiene un loft, el requisito es que los cuartos de baño tengan una puerta o separación del resto de zonas.
¿Qué datos encontramos en el certificado de habitabilidad?
Algunos de los datos que aparecen reflejados son:
- Dirección completa y ubicación.
- Superficie útil.
- Espacios que forman parte de la vivienda.
- Datos del técnico cualificado que ha emitido el certificado.
¿Es obligatoria la cédula de habitabilidad?
Este permiso es obligatorio, sin embargo, en determinados casos se suele pedir la licencia de primera ocupación. En el caso de no tenerla, no se podrán contratar los servicios primordiales para vivir.
Todas las obras nuevas o aquellas en las que se hayan hecho grandes reformas, deberán presentarla antes de mudarse a ella. Igual de indispensable es para vender un piso. De no hacerlo puede derivar en multas o en casos más graves, el desahucio.
Respecto a quién debe hacerse cargo del pago, si es una compraventa, será el vendedor. Si se trata de un alquiler, será responsabilidad del propietario. En cualquier caso, el precio no suele ser superior a 200 euros. Esto también dependerá de la zona, pues no tiene el mismo importe en Andalucía que en Galicia, por ejemplo.
¿Cuándo no es necesaria tenerla?
Se dan determinados casos excepcionales en los que no es necesaria. En una transmisión de vivienda, que no sea obra nueva, los comprometidos pueden acordar no entregarla en situaciones como:
- Se pretende reformar o derribar el inmueble. Tendrá que quedar constancia de la intención del propietario en el registro.
- Si su uso no se destina a hogar, sino más bien a restaurante, tienda, supermercado, etc.
- Cuando no es posible presentar el certificado de habitabilidad por razones justificadas antes de la transmisión. Aquí será necesario presentar la solicitud para que se demuestre que las condiciones para habitar son las correctas. Tanto el nuevo propietario como el antiguo deben hacerlo posteriormente.
¿Y si solo se quiere alquilar?
Este factor debe considerarse, pues de no tenerla, no se considera legalmente. Si se alquila sin poseerlo puede tener problemas, tanto para el casero como para el inquilino. Tampoco se podrá contratar servicios como el seguro de hogar, y puede tener multa que, dependiendo de la comunidad autónoma, serán de un importe u otro.
Otro caso similar es a la hora de solicitar una hipoteca. La entidad bancaria solo dejará que se firme sin tener la cédula si el inmueble se destina a negocio, local, oficina, etc, pero no a una residencia habitual.
¿Qué diferencias hay con la licencia de primera ocupación?
La principal diferencia es que la licencia de primera ocupación es un requisito que exigen todos los ayuntamientos de España, mientras que la cédula de habitabilidad solo en algunas comunidades autónomas, como Cataluña, Asturias, Navarra, Murcia, Cantabria y La Rioja.
El objetivo es comprobar que se cumplen las condiciones impuestas en la licencia de obras y la normativa del proyecto. Cuando tiene una determinada antigüedad (más de 15 años) pasa a llamarse de segunda ocupación y debe restablecerse.
Se pide en momentos como:
- Obra nueva.
- Cambio de local a vivienda.
- Licencia turística.
¿Cómo puedo saber si un piso tiene esta cédula?
Se puede hacer de varias formas, como presentándose en el ayuntamiento o solicitándola al propietario o a la agencia inmobiliaria. Si el dueño no tiene este certificado, bastará con pedir un duplicado. El anterior propietario no tendrá que volver a tramitarla, solamente solicitar un duplicado a la administración competente. Por último, si es una renovación, la tramitación tarda 24 horas, si cumple todos los requerimientos. Lo más importante y a destacar es que es un trámite obligatorio, por lo que conviene tenerlo y evitar complicaciones en un futuro.
Como hemos comentado anteriormente, tienen fecha de caducidad, por lo cual habrá que cerciorarse de que están vigentes, y en caso de que haya vencido su plazo, se deberán renovar.