Para la caldera, calefacción o el termo, el gas se ha convertido en una materia prima imprescindible, para hogares y empresas españolas. Aunque no se encuentre en su mejor momento, debido a la subida de precios, lo cierto es que sigue siendo un elemento casi insustituible.
Hoy en día, ya nadie duda de que es necesario un buen mantenimiento y revisión de estas instalaciones, pero ¿tienen toda la información al respecto? En general, los ciudadanos desconocen cuando la ley les exige revisar sus instalaciones. Algo que no ocurre con tanta frecuencia en las compañías privadas, ya que estas cuentan con un técnico de mantenimiento y, por tanto, un seguimiento continuado.
La finalidad de la revisión periódica de las instalaciones de gas es corroborar que todos los elementos de la misma sean seguros y evitar por todos los medios una fuga o fallo mecánico. Lo más importante de todo el proceso es elegir un profesional cualificado. Si dejamos la inspección en manos de una persona sin conocimientos especializados puede haber una manipulación incorrecta y, por consiguiente, poner en peligro la instalación y a las personas de alrededor.
¿Cada cuánto hay que revisar la instalación y que precio tiene?
Revisiones obligatorias o voluntarias. Cada una de ellas es tan importante como las otras, sobre todo, para maximizar la instalación y reducir al mínimo los incidentes. Para dar respuesta a esta pregunta, es necesario acudir al Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE), la normativa encargada de regular las calderas de gas y establecer todas las premisas necesarias que derivan de su uso. Las condiciones a cumplir, el procedimiento a seguir en la revisión y, por supuesto, la periodicidad. En este caso, la ley distingue entre cuatro tipos de calderas:
- Calderas de cada dos años.
- De propano o gasoil de forma anual.
- Cinco años para los calentadores de agua.
- Cada año para el butano.
En cuanto al precio, es aconsejable comparar compañías y profesionales, para elegir la que más se adapta a nuestro bolsillo y necesidades. Puede que la empresa contratada ofrezca un descuento o prefiramos un técnico de confianza. Sea como fuere, en general, el precio de la revisión obligatoria oscilaría entre los 80 y los 200, pero la cuantía definitiva dependerá de los siguientes factores:
- Las características y condiciones de la instalación. No es lo mismo un aparato comprado recientemente a uno con 10 años de antigüedad. O inyectar gas a un tanque vaciado de 5 litros a uno de 12.
- El coste de mano de obra y/o fijos de la compañía o técnico.
- La comunidad autónoma donde se ubique la vivienda o edificio.
- El número de aparatos a revisar.
¿Qué se comprueba en una inspección de gas?
Porque nunca has presenciado la revisión de una instalación o para corroborar que las que han realizado en tu inmueble han sido conforme a la ley, te mostramos los pasos imprescindibles que marca la normativa vigente al respecto.
- El estado del contador numérico de la maquinaria.
- Las tuberías, tubos, llaves y conductos por los que circula el gas, así como la presión del mismo.
- La fecha de caducidad de las gomas.
- El tipo de ventilación de la vivienda para que, en caso de fuga, no se acumule en el interior.
- Las conexiones y la combustión de todos los aparatos de la casa propulsados con gas.
¿Y si no hago las revisiones obligatorias del gas?
Ya sean particulares o empresas, se trata de una medida que, principalmente, busca mantener la seguridad en todos los aspectos. Y, evitar cualquier tipo de incidente o desgracia en el entorno laboral o familiar.
La ley, en ningún caso, exime a ninguna entidad pública ni privada de realizar las revisiones pertinentes en las instalaciones. Su verificación y reconocimiento es obligatorio tal y como indica el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE). En el caso de omitir la normativa, se estará incurriendo en una sanción administrativa, así como el posible desabastecimiento por parte de la compañía sin previo aviso. Las infracciones derivadas de la omisión de este trámite son:
- Multa de hasta 60.000€ por una infracción leve.
- Por faltas graves desde 60.001€ a 6.000.000€.
- Y, por muy graves, hasta 100.000.000€.
Además, la ley no sólo incurre en sanción cuando no se ha realizado la revisión pertinente, sino que “La falta de subsanación de las deficiencias detectadas en inspecciones y revisiones reglamentarias en el acta correspondiente o la falta de acreditación de tal subsanación ante la Administración Pública competente” Es decir, en tanto en cuanto se conozcan fallos o defectos en la instalación deberán de revisarse con inmediatez.
Ventajas de realizar un mantenimiento de la instalación de gas
Más allá de cumplir con la legislación vigente o con el contrato de la compañía, realizar inspecciones periódicas, fuera de las obligatorias se torna imprescindible para tener una calefacción o caldera en buen estado. Sobre todo, para comprobar que son seguras año tras año, antes de comenzar con su uso en la temporada estival.
Puede realizarlo un técnico de la empresa contratada u otro especializado, pero lo aconsejable, es que siempre lo haga un profesional. Ya sea para evitar estafas o averías debido a la peligrosidad del gas y a su propagación rápida por el ambiente, que puede producir explosiones o incendios.
Algunos de los beneficios de mantener un adecuado control y conservación de las instalaciones son:
- Mantener los parámetros conforme a la legislación vigente para evitar posibles siniestros. En el caso de que ocurriera un accidente y, tanto los propietarios como terceros, tuviesen derecho a indemnización, el seguro pagará solo cuando las medidas tomadas y el montaje esté en buen estado y de acuerdo a la ley.
- Si la garantía del fabricante está a punto de expirar, es conveniente realizar una inspección para valorar si hay alguna pieza que sustituir antes de que finalice la misma.
- Aumento de la edad útil y de la seguridad
- Garantiza que el rendimiento de la instalación y de los aparatos, como la calefacción o el agua caliente es el adecuado
- Anticiparse a posibles fallos y minimizarlos, como una fuga de gas.
- Ganar en eficiencia y minimizar el consumo de gas.